17 de junio 2017 - 10:25
Muscari destila su talento al ritmo de su acordeón
A los 4 años la vista se le escurrió como agua entre los dedos. Pese a esto, no bajó la guardia y siguió viviendo con otras herramientas. Hoy, se abraza a su instrumento y acaricia los oídos de quien lo quiera escuchar ejecutándolo.
muscari destila su talento al ritmo de su acordeon

Es de esas personas que no se dan por vencidas. Que tienen miedo, como cualquiera de nosotros, pero que no es suficiente para paralizarlo. Que se dobla pero no se quiebra. Que abraza una pasión pese a que la vida le hizo una fea zancadilla cuando a los 4 años la vista se le escurrió como agua entre los dedos. El no bajó la guardia, tampoco su familia, siguió viviendo con otras herramientas, de otro modo, pero con el amor en alto. Hoy, Mauro Roberto Muscari se abraza a su acordeón para destilar su talento de acariciar los oídos de quien lo quiera escuchar.

Mauro, de 36 años, vecino de Isidro Casanova, hincha de River y del Brown, es un artista no vidente, un brillante artista, pero por sobre todas las cosas es un gigante de la vida. Eligió las letras (estudia el profesorado de lengua y literatura), pero la música la lleva en la sangre.

“A los 12 años agarré el acordeón, aunque primero toqué el teclado, y un año después hice los temas en la acordeón. En ese momento ya tocaba en público, como en centro de jubilados y escuelas”, explica y subraya: “El acordeón lo heredé de mi viejo, Roberto (NR: fallecido hace seis años) porque de chico lo escuchaba. Recuerdo que yo tendría seis años y le dije que iba mal en un compás. El me decía que yo no sabía nada y desde afuera le tiraba piedras en la ventana. Luego, vino el profesor y le dijo que yo tenía razón. Y tuvo que reconocer (muchas risas). Ese profe, el señor Bassini, me empezó a enseñar a mí. Así, me daba nota por nota y yo memorizaba en el teclado”.

Mauro hoy deleita a quien quiera escucharlo en la peatonal de San Justo con sus temas de tango y cumbia. “Con el acordeón voy a tocar para ganar unos mangos, que sumado a la pensión me ayuda. Además a veces me contratan para tocar o para enseñar teclado y acordeón”, cuenta Mauro.

El músico de Isidro Casanova marcó un largo paréntesis entre la escuela primaria y secundaria. “Estaba estresado, me daba vergüenza salir a la calle a los 14 años y mi papá tenía miedo de dejarme salir solo. Entonces, como me aburría, estudiaba inglés y empecé con la música”, avisa.

Si bien en la actualidad se lo ve con su acordeón a cuestas, Mauro Muscari ha pasado por varios estilos musicales. “A los 10 u 11 años, mi papá me arregló un teclado y luego aprendí acordeón con el profe de él”, dice y recuerda: “Me atraía el tango, la milonga, la cumbia de los Wawanco, del Cuarteto Imperial. Luego conocí el rock porque me uní a un grupo que en definitiva no debutó nunca y más tarde también toqué folklore, pero hoy estoy más metido con el tango que escuchaba con mi abuelo. Con todo ello, pude grabar cinco CD caseros que los puse en YouTube”.

Mauro no deja de soñar, mientras estudia y recolecta conocimientos. “Mi deseo es seguir toda la vida con la música, tener una banda y tocar en un estadio lleno. Y me sigo preparando para mejorar”, destaca. Y sí, hay que aplaudir.