La muerte de Omar Carrasco, asesinado en 1994 mientras cumplía con el servicio militar obligatorio en una unidad militar en Zapala, marcó un antes y un después. Quedó abolida la ley que ponía a miles de jóvenes bajo bandera durante un año, pero siempre algo queda escondido en un cono de sombras. Y a eso apunta Marcelo Ohienart, autor ramense del libro COrre, LIMpia, Barre, Una experiencia bajo bandera.
“Como escritor busco desde mi recuerdo que tu vivencia se despierte. Además, es importante que las generaciones que vienen sepan porque no tienen ni idea. No te creen que te bailaban tres horas. Para ellos es inconcebible, como que te sacaban el DNI. Todo esto me movilizó para contarles a los chicos”, explica quien a su vez es periodista y personal jerárquico en la Municipalidad de La Matanza desde 2005.
“Resurge siempre la restauración del servicio militar cada vez que asoman casos de violencias. Que es lo mejor para los nini, los que ni trabajan ni estudian. Esto es lo que mucha gente sostiene y a raíz de estas posturas es que también surge la idea del libro”, expresa y puntualiza un peligro latente que nadie sabe que existe.
“Hay tres diputados de diferentes partidos que tienen proyecto para derogar un artículo de la ley de servicio militar. Si bien no está vigente, hay un artículo de esa ley, el 19, que le da facultades al presidente de la Nación a convocar a ciudadanos, siempre y cuando las cámaras legislativas lo acompañen, al servicio militar obligatorio”, referencia y prosigue Marcelo: “Por el caso Carrasco se derogó la ley de SMO, pero ese artículo sigue vigente y le permite al presidente convocar a una clase para el servicio militar y seguir haciéndolo en tanto y en cuanto con el voluntariado no se cubran los destinos que necesitan las fuerzas armadas”.
Ese fue el primer disparador para el libro, pero después “pensé que era bueno contar mi experiencia bajo bandera”, dice y cuenta: “Antes de escribir, verifiqué qué obras habían hecho y no encontré nada al respecto. Entonces dije vamos con esto”.
El hombre es vecino de Ramos Mejía, estudió en escuela pública y en el secundario pasó por el Parroquial Juan XXIII y un ENET de Lugano. Estudió arquitectura en la UBA y diseño gráfico, y luego llegó al periodismo como inquietud. Así hoy va por la octava temporada en la 90.7 de “Nada es casualidad”, los martes de 20 a 21.
Dos meses atrás presentó Colimba. “Es un relato de cómo vivíamos el año previo. Cómo era el sorteo, cómo te enterabas si te tocaba o te salvabas, o qué te tocaba; lo que significaba ir a la revisación, y luego lo vivido bajo bandera”, señaló.