Una medida extrema que adoptaron los padres de los alumnos de un colegio de San Justo, la toma del establecimiento, evitó que sus hijos perdieran el año.
Ocurre que en la Escuela Secundaria Básica 81 de Villa Constructora, los estudiantes que terminaron el quinto año en diciembre, se encontraron en el comienzo de este ciclo lectivo que no tenían un lugar físico donde estudiar, y lo que es peor, no estaban los docentes designados.
En consecuencia, debían compartir los mismos salones que los alumnos que cursan ahora quinto año, con un mismo docente que les impartía los contenidos de sexto, algo que los padres calificaron como “una locura”.
Cansados de reclamar por las vías correspondientes, a fines de la semana pasada tomaron la escuela de Peribebuy 3771, exigiendo el nombramiento de los profesores y el mejoramiento de las condiciones edilicias; también llevaron la protesta a calles vecinas.
Compromiso de autoridades
Y tuvieron el resultado buscado rápidamente: las autoridades, a través de la jefa de inspectores distrital, Patricia Terranova, y el inspector de Gestión Educativa, Roberto Angrisani, se comprometieron el lunes a designar los docentes y receptores, a la realización de trabajos de infraestructura y a enviar el mobiliario para tres aulas.
En diálogo con este medio, la secretaria general de la seccional local del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA), Romina del Plá, advirtió que los alumnos corrían el riesgo de perder el año, y que la matrícula descendió ante esa posibilidad, ya que hubo padres que optaron por inscribir a sus hijos en otros establecimientos.
Agregó que inexplicablemente se demoró la creación del sexto año y el nombramiento del personal -medida que debería haberse adoptado como muy tarde durante el receso escolar del último verano- situación que el gremio viene denunciando y de la cual dio cuenta semanas atrás este medio.
La dirigente gremial advirtió a continuación que una situación similar “se registra en la orientación en Educación Física de la Secundaria 29 de Villa Luzuriaga, donde no se han designado los profesores de la especialidad”.
Posteriormente Del Plá reveló que decenas de chicos del barrio Sarmiento de Villa Celina que se encuentran en lista de espera del Jardín de Infantes 1026 “no pueden concurrir al establecimiento, cuyo flamante edificio fue entregado hace 20 días, porque tampoco fue designado el personal”. El Jardín cuenta con 4 salas de 30 niños cada una, por lo que su futura matrícula se estima en 240 alumnos.
“Son chicos sin escolarizar, que deben concurrir al Jardín, que además es obligatorio”, apuntó la dirigente de la seccional local del SUTEBA matancero.