Una mujer muere en La Matanza cada 30 horas producto de la violencia familiar, según los datos que manejan profesionales especializadas en el tema, que acaban de abrir en Villa Celina el Centro Fortalecimiento, para atender precisamente a las víctimas de la violencia de género. En diálogo con este medio, la abogada Alejandra Falcón -impulsora de la flamante entidad- expresó su preocupación “porque en la Justicia no hay respuestas rápidas, las Comisarías de la Mujer no dan abasto, y para responder a la problemática, con el nuestro hay solamente nueve centros en todo el partido”. El Centro Fortalecimiento está ubicado en Ugarte 2486 casi Lacarra, Villa Celina, en inmediaciones de la comisaría, y abre sus puertas los jueves a partir de las 19. Junto a Alejandra se desempeñan una licenciada en trabajo social, Mónica, y una psicóloga, Graciela, entre otras profesionales. La doctora Falcón viene ocupándose de casos relacionados con Derecho de Familia desde hace 8 años en Villa Celina, Villa Madero, La Salada y Barrio Sarmiento. “Hay muchos casos de violencia de género en la zona, y derivan en crímenes. Nuestra estimación es que cada 30 horas, muere una mujer en La Matanza, en un hecho cuyo autor es su marido, su ex esposo o su pareja”, aseveró la abogada.
Modalidades
Detalló luego que “los asesinatos muchas veces no son tan claros como los hechos que se dieron en los últimos tiempos de mujeres que han muerto luego de ser quemadas. Por ejemplo, las empujan a las vías desde los andenes de las estaciones Liniers, Ciudadela y Ramos Mejía, segundos antes de que llegue el tren. O mueren en un robo, casualmente después de haber hecho sucesivas denuncias contra su ex esposo”. “En Celina -añadió- hay una comunidad boliviana, en la que se registra mucha violencia familiar, y se transmite la cultura machista que no ve como algo negativo la agresión a la mujer”.
Respuestas lentas
Luego indicó que “la Justicia no ofrece una rápida respuesta. Literalmente uno se puede morir esperando que los Juzgados de Familia de La Matanza dicten una orden de restricción; tengo un caso de un pedido formulado el 21 de diciembre, aún sin respuesta”. “Hay juzgados que funcionan mejor que otros, pero los casos se deciden por sorteo; entonces es una cuestión de suerte que la causa prospere. Y además es imprescindible la experiencia, ya que el agresor no tiene aspecto de tal, pero hay una serie de actitudes que lo ponen en evidencia. Lamentablemente llegamos al caso de que un acusado agredió a sus hijos menores en un juzgado, frente a testigos, pero como el juez no lo vio, no tomó ninguna medida”, aseveró Alejandra Falcón.