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a casa de una vecina del barrio El Sol de Virrey del Pino fue el escenario elegido para que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador Daniel Scioli y el intendente Fernando Espinoza inauguraran la red de agua potable que beneficia a 20 mil vecinos, por lo que aprovecharon la ocasión para brindar con copas llenas del líquido elemento.
María se mostró muy emocionada y expresó que era un sueño que no esperaba cumplir en su vida. De este modo, la calidad de vida de miles de matanceros mejorará sustancialmente.
Luego, la presidenta, el gobernador y el intendente se dirigieron a la planta de Mercedes Benz de esa misma localidad, que cumplió 60 años en Argentina.
“Queremos que los automotores se construyan aquí, no sólo que se ensamblen. Es necesario darle valor agregado a nuestras importaciones”, remarcó la Jefa de Estado y agregó que “se necesitan políticas que pongan el acento en la producción”.
Por otra parte, se manifestó “muy emocionada”, por estar en el partido de La Matanza. “Yo siento que La Matanza es más Argentina que en ninguna parte”, remarcó.
“Vengo de la casa de María, en Virrey del Pino, que hace 44 años vino de Santiago del Estero. Volvimos a inaugurar una red de agua potable. Cuando Néstor llegó a presidente, en La Matanza, no había agua potable, no había cloacas”. En ese sentido, detalló que en el municipio se alcanzó con agua potable a 400 mil de las 4.700.000 personas a las que alcanzó ese servicio desde 2003; y que se brindó el servicio de cloacas a medio millón de personas.
“Todavía faltan muchas Marías, mucha gente, a la que lleguemos con el agua potable, cloacas, el pavimento”, enfatizó la Presidenta. “La emoción es porque uno llega allí y el cariño y el afecto de la gente, que uno se pone a pensar por qué el afecto, si tardamos tanto en llegar. Los que menos y los que más sufren son los que más valor le dan a esas cosas, que los que tenemos la suerte de nacer con esas cosas, no las valoramos tanto”, consideró.
Cristina Fernández cerró su discurso con un recuerdo emocionado y “un rezo para Alberto Balestrini, un gran amigo y un gran compañero. A quien Néstor quería mucho”.