09 de diciembre 2017 - 14:17
Sebastián Fiorentino, el fiel reflejo del planeta Ascenso
Como la mayoría de los hombres del fútbol en las divisiones menores, especialmente la última, el volante del Naranja muestra sus múltiples facetas para intentar acomodarse entre la pelota y la vida cotidiana.
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La pasión es el motor que lo motiva cada mañana que se levanta para ganarse el mango sobre cuatro ruedas pero, también, para abrazarse con el fútbol, uno de sus grandes amores. Aún así, no todo es emotivo, porque además piensa unos pasos más allá, por él y por su familia (su mujer y sus dos hijas). Por ello, le suma el aprendizaje en la Licenciatura de kinesiología en la UBA (en el CBC). Sebastián Fiorentino, de 35 años, defiende desde hace varios años la camiseta de Atlético Lugano en la Primera D, y como todo jugador de la divisional debe laburar en otro plano. Y él se sube al taxi para dar vuelta por Buenos Aires y maneja, como lo hace desde el mediocampo del equipo que conduce Ariel Melián.

Vive en Valentín Alsina, se levanta bien temprano para arrancar su día como papá, marido, taxista, jugador de fútbol y estudiante. “Arranco a las 7, dejó a las nenas en el colegio y de ahí empiezo con el tacho hasta las 8 y pico. Corto, y me voy a entrenar a la cancha de Lugano desde las 9 hasta las 12.30. Me baño y sigo con el tacho hasta tipo 19.30 más o menos. Y en los días de curso lo hago dos veces por semana por la tarde en la sede Avellaneda de la UBA”, relata.

Tantas actividades hace que se asemeje a armar un rompecabezas, pero el Muñeco lo explica: “El fútbol es el centro y lo demás se acomoda alrededor. Es que para mí, el fútbol es una pasión”.

Estar cerca de nueve horas en la butaca del taxi es una causalidad para el jugador de la D. Por ello, la mayoría de los equipos inició una campaña pidiendo que no se juegue los días de semana. Ellos tienen que trabajar. “Como yo, hay muchos más que no tienen tiempo para nada y si encima te ponen un partido en días laborables, se hace complicado. Y todos priorizamos el fútbol, pero necesitamos trabajar, ya que la plata que te da el club te alcanza para cargar la SUBE y es literal que es un viático. Por eso, la mayoría se prendió con esto de la bandera que desplegamos en cada partido pidiendo de no jugar días de semana. Y ha habido algunas respuestas, al menos se achicó esto de jugar los días laborables. Es que pedimos que los equipos que tienen cancha jueguen el fin de semana, y los otros que se acomoden. Creo que el reclamo es más que justo”, detalla el protagonista.

Trampolín

El hombre piensa en la pelota siempre, pero esto no le quita visión de futuro. “Mi sueño es ascender a mi equipo pero, a la vez, sé que no hay mucho más tiempo para mí. Por eso quiero estudiar y seguir en el deporte, en este caso desde la medicina porque no quiero seguir todo el tiempo arriba del taxi”, afirma el Muñe, quien siempre jugó como volante central, aunque alguna vez lo hizo de stopper en inferiores. “La Ilusión y pasión nos mueve para seguir y les decimos a los más chicos que lo usen como trampolín para ir ascendiendo en el fútbol”, define.

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