Más de 500 familias que viven en el barrio Golf de Virrey del Pino tienen agua de red, pero al no ser potable deben comprar agua mineral, y sufren constantes desbordes de las cañerías cloacales; la consecuencia es que tanto grandes como chicos sufren problemas de piel, gastroenterocolitis y otitis.
Para los vecinos, la solución consiste en que Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA), se haga cargo de ambas redes. Pero no lo puedo hacer porque la Municipalidad no lo autoriza, “un simple trámite administrativo”, apuntaron los lugareños.
El barrio Golf -ubicado a la altura del kilómetro 38 de la Ruta 3- fue construido a través del Plan Federal de Viviendas encarado hace una década, en el que la Nación aportaba los fondos, Provincia realizaba la licitación, y la Municipalidad se ocupaba de inscribir a los interesados -familias humildes con distintas situaciones de necesidad- y adjudicaba las propiedades.
El complejo habitacional -en el que residen 568 familias- cuenta con todos los servicios, y en el caso del agua y cloacas, con plantas propias de purificación y depuración, respectivamente, que empezaron a mostrar problemas desde un principio.
“Nos mudamos en diciembre de 2009 y en 2010 ya comenzaron los inconvenientes”, precisó a La Matanza Graciela Díaz, quien integra un grupo de 10 vecinos que realizan gestiones para resolverlos.
La situación se fue agravando hasta la actualidad. “El agua no es apta para consumo, para preparar alimentos, bañarse, ni lavar ropa. Hay chicos y grandes con problemas de piel, gastroenterocolitis y otitis”, precisó.
Luego indicó: “Nos vemos obligados a comprar agua mineral, que es bastante cara” y detalló que “desde hace un mes comenzaron a enviar un camión aguatero de AySA, tres veces por semana. Todos vamos con botellas y baldes, para recibir el agua potable, como ocurría hace décadas”.
El mal funcionamiento del sistema cloacal provoca que en las casas de varias manzanas -el barrio tiene en total 25- no se puedan usar los sanitarios. “Desbordan los inodoros, las rejillas, está todo tapado. Y el problema se agrava cuando llueve”, precisó Graciela Díaz.
Con relación a las gestiones, contó que recurrieron al Instituto de Vivienda provincial y les respondieron que “es un problema del municipio”, donde “tampoco tuvimos respuesta. Fuimos a la Secretaría de Medio Ambiente, donde nos hicieron hacer una nota contando el problema para presentar ante la intendenta Verónica Magario”.
Teniendo en cuenta que el barrio Golf linda con el San Javier, donde AySA tiene a su cargo el agua y las cloacas, consultaron a la empresa estatal si podían operar ambos servicios en su barrio. “La gente de AySA nos dijo que sí, pero necesitan que la Municipalidad los autorice. Y eso es lo que estamos reclamando desde hace varios días. Estamos incluso haciendo comentarios en las páginas de Facebook de Magario y de Fernando Espinoza, a ver si tienen en cuenta nuestro pedido, que es un simple trámite administrativo”, añadió Graciela Díaz.