Además de numerosos daños, el temporal puso en evidencia actitudes contrapuestas. En todos los barrios, la actitud solidaria de muchos vecinos permitió afrontar de mejor manera las consecuencias del fenómeno meteorológico. Y uno de los puntos concretos fue que quienes volvieron a contar con energía eléctrica ofrecieron sus heladeras para guardar los alimentos de quienes en sus casas aún no contaban con el servicio, y también cargar los celulares.
Pero otros aprovecharon la catastrófica situación para concretar delitos. En el barrio El Resero de Villa Luzuriaga, varios clientes de Telefónica cuyas líneas no se vieron afectadas por la tormenta, se encontraron luego con sus teléfonos fuera de servicio, debido al robo de cables, como así también de los cables del servicio eléctrico, a los que quemaron en un predio del barrio para obtener el preciado cobre.
Por otra parte, quienes viven en Virrey del Pino, tuvieron graves problemas para llegar a sus casas debido a cortes que llegaron a desarrollarse en la Ruta 3 -la única arteria que vincula la localidad con el centro del distrito- a la altura de los kilómetros 32 y 34 de Catán y 35 y 36 de esa localidad,