20 de agosto 2010 - 00:00
Transforma la madera en los más variados objetos
Muriel, en plena tarea de tallado, junto a varias de sus obras.
Muriel Rodríguez Wazne vive en Tablada, es periodista, y una artesana de la madera, que se está preparando para una muestra que se realizará el próximo domingo en las inmediaciones del cruce de Eva Perón y Carabobo, en el barrio capitalino de Flores. “Hace cuatro años que estoy en el curso de tallado del profesor Alejandro Ciamella, en Floresta”, precisó, agregando que “siempre me gustaron las artesanías, hice cursos de esmalte sobre metales, esmalte sobre cerámica, cerámica; también cursos en la Casa de la Cultura de Ramos Mejía sobre alfarería, pintura sobre madera y reciclado de muebles”. El conocimiento adquirido en esta última disciplina lo llevó a su hogar: “La mitad de mis muebles son reciclados”, admitió. Ahora Muriel se ha especializado en el tallado de la madera, labor que realiza en su casa empleando “gubias, que es una herramienta parecida a un formó, como una cuchara, una maza de madera, una lijadora orbital y lijas”. La vecina de Tablada explicó que “primero se diseña la pieza a tallar, y luego se decide el trozo de madera que se va a comprar”. Utiliza, entre otras, paraíso, algarrobo, guatambú, ciprés, cancharana y almés, aclarando que las dos últimas no son exóticas, sino autóctonas, “pero no tan conocidas; la cancharana es roja y de Misiones”. “El pino -apuntó- es muy difícil de tallar porque tiene muchos nudos, mucha fibra; una buena madera es la lenga, pero hay que ir al Sur para conseguirla. Se puede utilizar la madera de algún árbol que ha sido cortado, pero hay que tomar la precaución de dejarla asentar”.
Variedad
Copetineros, cuencos, tablas de asado y pizza, son las artesanías que realiza frecuentemente Muriel, aunque también aborda trabajos -como ella misma define- “más complicados”, como un reloj, una réplica de un moair de la isla de Pascua, una tortuga chica, un perchero con girasoles y en estos momentos está trabajando “en una imagen del fondo del mar que todavía estoy tallando, ya que lleva muchos detalles: peces, algas, piedras y tortugas”. El reloj fue su primera artesanía “en tercera dimensión”, y ya no lo tiene para apreciarlo. “Una amiga me lo pidió para un regalo a un compañero que se jubilaba, y se lo vendí. Me puse contenta por el logro, pero al mismo tiempo sentí nostalgia, porque ya no es mío”. Quienes quieran conocer más de la labor de Muriel y de sus artesanías, pueden comunicarse con ella a través del correo electrónico murielwazne@yahoo.com.ar. Al regreso de su trabajo -se desempeña en la Municipalidad- aprovecha para avanzar en la preparación de las artesanías, haciendo el lijado final, “tarea en la que también me ayuda mi esposo, y que es muy importante”. Por otra parte, Muriel ya está transmitiendo sus conocimientos artesanales, a través de un curso sobre pintura sobre madera, vidrio y metal, que el Sindicato de Trabajadores Municipales de La Matanza (STMLM) ofrece en Gregorio de Laferrere.