Confiado en que “de ahora en adelante todo mejorará”, Roberto aseguró que retomará su actividad literaria, iniciada hace algunos años al participar de un concurso organizado por el Rotary Club de Once, donde resultó ganador.
En diálogo con este medio, Mario Adrados, recordó que “hace un año conocí en un colectivo al joven Roberto, y conversando me comentó que su ceguera le había complicado la vida pues, aunque recibía una ayuda económica y que realizaba masajes en forma particular, su situación económica era complicada, pues le resultaba difícil por su condición de no vidente conseguir un trabajo mejor remunerado”.
“Su sueño era poder conseguir una máquina de escribir Perkins Brailler, que le resultaba inalcanzable adquirirla por su valor, aún una usada, la cual le seria de gran ayuda para estudiar en la facultad, para lograr herramientas para mejorar su calidad de vida”, agregó.
La situación de Roberto lo conmovió y movilizó para “tratar de cumplirle este sueño”. Hizo varios intentos en Capital sin éxito, y luego se comunicó con su amigo rotario Christian Leydolt, residente en Austria, para consultarle sobre qué posibilidades habría de que su Club donara ese preciado elemento. “Sin titubear consiguió una máquina usada en excelente estado y nos la envió”, concluyó Adrados.