Con este caso, el atletismo mundial está viviendo la peor crisis de su historia. Como en los últimos siete meses; las declaraciones, afirmaciones, acusaciones y desmentidos se cruzaron en las últimas horas.
"Rusia hace todo lo posible para asegurar que sus atletas tomen parte en unos Juegos Olímpicos justos y limpios. Vistos nuestros esfuerzos, les pido que reconsideren su posición sobre la suspensión de los atletas", solicitó, sin éxito, el Ministro ruso de Deportes, Vitali Moutko, haciendo referencia a la refundación de la Agencia Rusa Antidopaje y a la reorganización de la Federación Rusa de Atletismo (ARAF).
"No se puede adjudicar responsabilidad colectiva a todos los atletas, o a los atletas de una federación, porque alguien se haya dopado", opinó el presidente Vladimir Putin, quien le solicitó personalmente a la IAAF que reconsidere su posición.
"Hemos hecho todo lo que podíamos. Nos presentaron 100 criterios y en mi opinión los hemos cumplido todos", agregó el mandatario en diálogo con la agencia de prensa Interfax.
Para el próximo martes está prevista una cumbre del Comité Olímpico Internacional (COI) que podría contemplar algunas excepciones para que aquellos atletas rusos "limpios" participen, aunque en tal caso lo harían de manera individual y no representando a su federación.