29 de octubre 2013 - 00:01
Cómo hacer frente a los perros que son agresivos
Como el ser humano, cada perro es dueño de un carácter único y particular, y todas las razas pueden atacar a las personas, no sólo aquellas que fueron diseñadas para ser guardianas. Algunos de los factores que disparan estas actitudes son el ambiente en el cual se han desarrollado, el trato recibido desde cachorros o un entrenamiento mal encauzado.
como hacer frente a los perros que son agresivos

Por lo general, un perro agresivo es el producto de una combinación de factores en donde la raza a la que pertenece no es lo más determinante. Si bien es cierto que algunas razas fueron diseñadas genéticamente para cumplir con la función de perros guardianes o de defensa, es conveniente saber que el peligro de sufrir una agresión está latente tanto en las razas entrenadas o en un perro hogareño y simpático de cualquier raza o mestizo.

Según indican los especialistas, algunos de los factores claves que disparan la agresión de los perros, son el ambiente en el cual se han desarrollado, el trato al cual han sido sometidos desde cachorros, el entrenamiento mal encausado y una mala elección genética en el momento de adoptarlo como mascota.

De la misma forma que el ser humano, cada perro es dueño de un carácter único y particular, lo que significa que dentro de una misma camada, habrá cachorros con carácter equilibrado, temerosos, sumisos, agresivos o dominantes, entre otras cosas. El cachorro más recomendable siempre será el de carácter equilibrado y para poder identificarlo lo mejor es el asesoramiento profesional. Es conveniente saber los tipos de agresiones más frecuentes que pueden ocasionar los perros y tomar en cuenta algunos consejos para prevenirlas.

Los síntomas de una agresión dominante son cuando el cachorro gruñe y muestra los dientes ante cualquier intento de tomar sus juguetes o acercarse a su alimento. Posiblemente ese tipo de perro se convierta en un animal agresivo con los miembros de la familia y con los extraños. Tratará por todos los medios de tomar el mando de la casa. Para controlarlo hay que hacerle notar quién manda en casa, pero nunca con agresividad.

La agresión territorial puede verse como un tipo de dominación. El perro aprende a mirar los jardines, el automóvil o la casa como suyos, y un ejemplo perfecto de agresión territorial se demuestra hacia el cartero.

Éste deja las cartas y se va. Pero el perro piensa que el cartero se aleja porque él le ladró. Mediante la repetición aprende que si le ladra a esa persona, se irá. Algunos perros aprenden que si ladran muy agresivamente la gente saldrá más rápido. El control de la agresión territorial comienza con colocarse uno mismo como el líder de la manada, y un buen entrenamiento de obediencia será fundamental.

La agresión por miedo se da en perros tímidos, y ese temperamento débil no se ocasiona porque haya padecido malos tratos, ya nacieron así. La solución principal radica en socializarlo. Llevarlo a la mayoría de los sitios donde va la familia, y asegurarse de poder controlarlo en una situación límite. Si muestra miedo, cálmarlo. La obediencia entrenada y la socialización son las mejores soluciones para la mayoría de los perros tímidos.

La agresión predatoria, se da en algunas razas de perros más propensas a este tipo de agresión. Por lo general tienen un gran instinto de caza y suelen perseguir instintivamente algo en movimiento. Esto puede ser desastroso si la presa acosada es un niño que corre. Lo más efectivo para controlar esta forma de agresión es la obediencia, entrenando con énfasis el ejercicio de "echado o down" y la llamada. Algunos perros pueden responder mejor al comando echado o down, mientras que otros puedan responder mejor a la llamada.

En síntesis el dueño del perro debe ser capaz de pararlo si él persigue a alguien o algo. Es posible incrementar el control sobre el animal mediante ejercicios de juego, haciendo que se eche antes de permitirle que persiga una pelota tirada. Para esto hay que utilizar una cuerda larga o collar si es necesario. Se puede arrojar una pelota y cuando el perro esté a mitad de recorrido y vuelva para devolverle la pelota, arrojarle otra en sentido contrario. También ordenarle que se eche y arrojar un objeto e ir a buscarlo uno mismo antes de arrojar un segundo objeto, haciendo que el perro lo recoja cuando se le de la orden. Todas estas actividades de entrenamiento se orientan a establecer al dueño como el líder de la manada y a aumentar su control sobre el animal.


-TIPS

Los perros no pueden comer chocolate porque producen teobromina, una sustancia que tiene una acción similar a la cafeína y puede causarles trastornos en la presión arterial con graves desenlaces en su salud.

-No son como los niños

Los perros no son niños ni razonan como las personas. Aunque el perro maduro tiene un desarrollo mental parecido al de un niño de dos años, hay más diferencias que similitudes.

-¿Qué es la displasia?

La displasia de cadera se caracteriza por una incongruencia articular progresiva, provocada a partir de una laxitud articular y que finaliza en una enfermedad degenerativa articular.


Algunos consejos para evitar problemas mayores

Ante el posible ataque de un perro, conviene saber cuáles son las cosas que no se deben hacer para enfrentarlo. Lo más importante es no salir corriendo si un perro se dirige hacia uno, porque al hacerlo se estimula el instinto de caza del animal. Lo mejor es permanecer quieto y mostrarse tranquilo, mostrar las palmas de las manos en gesto claramente inofensivo. Al mismo tiempo, hablarle con voz tranquilizadora.

Si el perro persigue a alguien que anda en bicicleta o corre, lo mejor será hacer lo mismo que en el caso anterior, parar la marcha y tranquilizarlo. Algo que nunca hay que hacer es meter la mano para tocar o acariciar a un perro que se encuentra encerrado o detrás de una reja. Tampoco tocar a un animal que no se conoce, ya que podría morder por miedo o por dominancia. Antes de acariciar a un animal hay que asegurarse que es noble o que no se encuentra encerrado o atado.

No conviene acariciar el perro de otra persona cuando se lleva el propio de la correa. Porque puede provocar una reacción de competencia o de celos. Pero de forma controlada será propicio que sean ellos los que se relacionen, para después poder acariciar al nuevo perro amigo.

No hay que mirar fijamente a los ojos a un perro y mantenerle la mirada, porque significa una amenaza abierta, de manera que si un perro con intenciones belicosas mantiene un pulso con quien lo mira fijamente, existe la posibilidad de atacar, ceder o retirarse.

No hay que meter las manos en una pelea, intentando rescatar al perro de un agresor, porque es posible que hasta el propio perro pueda morder a su dueño, ya que podría no reconocer que la mano que lo agarra por la espalda es la de su dueño. Lo mejor es tirarles agua, separarlos con un palo y que el propietario del otro perro ayude a separarlos. Es muy importante tener en cuenta antes de adoptar una mascota, las características de la familia, si hay niños, sólo adultos o ancianos, y el ritmo de vida que se lleva habitualmente. Es importante no apresurarse en la elección y contar con el asesoramiento de un médico veterinario.