03 de diciembre 2013 - 08:03
La higiene alimentaria: una clave si hay mascotas
Aunque el animal tenga las vacunas al día y esté desparasitado, nunca está de más tomar ciertas precauciones ante una posible contaminación. Se debe tener cuidado en la cocina, para evitar focos de infección y contaminación de los alimentos. En ese lugar no deberían estar los recintos de los animales, jaulas o peceras, como así tampoco canastos o almohadones de perros y gatos.
la higiene alimentaria: una clave si hay mascotas
Además de influir en la salud de la familia en general, los mascotas pueden ser en ocasiones, una importante fuente de contaminación en las cocinas. No deben menospreciarse los riesgos que esto implica, aunque el animal tenga las vacunas al día y esté desparasitado de acuerdo a las indicaciones del veterinario. Tomar ciertas precauciones no sólo representa una garantía de salud para el animal doméstico, sino que también preserva a las personas que conviven con él.

Si la mascota vive adentro de la casa en su propio recinto como los peces, pájaros o ratones, es preferible situar estos espacios en una habitación que no sea la cocina. A la hora de limpiar la jaula o cambiar de agua la pecera se deberá hacer fuera de este lugar, por ejemplo, en un patio o en el baño.

En el caso de que la mascota circule libremente por la casa como los perros y gatos, es conveniente tomar ciertas precauciones para evitar que se convierta en un posible foco de infecciones y contaminación de la cocina y de los alimentos, y más aún si sale habitualmente a la calle.

Conviene tener en cuenta ciertas pautas para minimizar riesgos de contaminación. Hay que enseñarle a los cachorros a hacer sus necesidades fuera de la cocina, y sobre periódicos viejos o el cajón higiénico de piedritas en el caso de los gatos. Esta zona es una importante fuente de contaminación que hay que evitar. Por eso será conveniente situarla en otro lugar de la casa. Si no se dispone de terraza o balcón, se puede poner el cajón en el baño.

No hay que colocar el recipiente de comida y bebida del perro o gato en la cocina, porque puede ser un foco de plagas y desarrollo de microbios. Tampoco instalar en la cocina su cucha, almohadón o canasta para dormir.

No tocar nunca a la mascota ni sus objetos tales como juguetes o platos de comida, mientras se cocina o manipula alimentos. Siempre hay que lavarse a fondo las manos con agua y jabón antes de tocar los alimentos o cocinar.

No permitir nunca que la mascota se suba a la mesada, huela o suba sus patas sobre las personas que están cocinando. Ni dejar que introduzca sus juguetes, como pelotas o huesos de goma, en la cocina. Conviene enseñarle que ése no es un lugar de juego.

Mientras se cocina o se come hay que evitar dejar restos de comida a su alcance, ni dárselos para comer en la boca. Tampoco permitir que los coma en el suelo de la cocina, ni dejar a su alcance bolsas de basura o desperdicios.

Cuando el perro regresa de su paseo habitual hay que procurar que no entre directamente de la calle a la cocina, muy especialmente si se ha ensuciado con barro o está mojado. En ese caso será necesario limpiarlo y secarlo antes de permitirle el ingreso.

Resulta imprescindible mantener a la mascota bien limpia. En el caso de los perros y gatos de pelo largo, cepillarlos con frecuencia, preferiblemente en una terraza, para evitar que vayan perdiendo pelo, algo especialmente problemático en la cocina.

De lo que se trata, cuando se tienen mascotas en casa, es de extremar las medidas de higiene y de limpieza, sobre todo en la cocina, para minimizar los focos de infección. Al mismo tiempo será necesario garantizar una alimentación sin riesgos para los animales domésticos, manteniendo bien limpios y desinfectados todos sus utensilios de comida. La alimentación de los animales domésticos tampoco está exenta de riesgos. Como la de los humanos, puede ser también objeto de contaminaciones que deriven en intoxicaciones o infecciones. Para evitar que esto suceda hay que elegir la comida más adecuada para cada animal.

El alimento para perros y gatos, diseñados para cubrir todas sus necesidades nutricionales están sujetos a controles de calidad que aseguran su consumo y conviene respetar las condiciones sugeridas por el fabricante en cuanto a conservación y consumo, así como mantener alejado el paquete de posibles fuentes de contaminación como productos de limpieza, insectos o animales silvestres.

Reacciones alérgicas
-Las reacciones alérgicas en perros se presentan de forma eventual, no se pueden prevenir ni curar, pero sí se pueden controlar con tratamientos a largo plazo o de por vida.

Parásitos que pueden transmitir a los hombres
Perros y gatos conviven con la familia como un integrante más del hogar. Por eso es conveniente saber que pueden ser afectados por parásitos internos o externos que perjudican su salud y bienestar. Además de ser potencialmente molestos y peligrosos, algunos pueden afectar a los seres humanos. Los parásitos que viven sobre el animal reciben el nombre de parásitos externos, en tanto que los que habitan dentro de su organismo son los internos. Las mascotas se infestan con parásitos al entrar en contacto directo con otros animales parasitados o bien al pasear por zonas contaminadas con huevos o larvas de estos parásitos o también por ingestión al lamer el suelo y otras superficies.

Los parásitos pueden ocasionar directamente lesiones sobre el organismo y otros son transmisores de enfermedades infecciosas que albergan en su interior y que le transmiten a la mascota cuando la pican o penetran en ella, y pueden poner en grave riesgo su vida. Algunos parásitos también interfieren con la capacidad de inmunización de las vacunas.

Existen muchos parásitos que pueden pasar de las mascotas a las personas por contacto o por ingestión, y tanto los niños, como las mujeres embarazadas, los ancianos y los enfermos inmunodeprimidos, son los grupos que corren más riesgo de adquirir una de estas parasitosis. En los niños, el riesgo es doble, porque muchas veces no conservan las normas básicas de higiene, como lavarse las manos después de haber tocado a un animal o evitar llevarse a la boca objetos que han estado en contacto con estos animales parasitados. La severidad de los daños en las personas por causa de los parásitos es variable, dependiendo del tipo de parásito, la vía de ingreso, la edad y el estado inmunológico de la persona.

Para disminuir los riesgos que corren tanto mascotas como personas, básicamente hay que consultar al veterinario para realizarle una desparasitación adecuada a su tamaño y edad, con el uso de medicamentos antiparasitarios específicos. Siempre es conveniente realizar una desparasitación preventiva y no esperar a que el animal tenga los parásitos.