05 de enero 2011 - 00:00
Apoyo para chicos humildes de vecinos de Hurlingham
Una de las actividades recreativas organizadas desde Por el Barrio Libertad.
Los impulsores del proyecto “Por el Barrio Libertad” de Hurlingham -iniciativa que agrupa a vecinos de la zona con el objetivo de lograr un ámbito en donde los chicos puedan acceder a refuerzo escolar, recreación organizada y apoyo psicopedagógico-, informaron que gracias a la creación de un “Grupo Promotor” de habitantes del lugar, se trabajó durante todo el 2010 “en la identificación de los problemas y la proposición de acciones”, a fin de “fortalecer la formación que reciben los niños para mejorar sus posibilidades en el futuro”. “Algunos vecinos vienen ayudando a los chicos hace mucho tiempo. Sin embargo en el 2010 decidieron juntarse y conformar un Grupo Promotor, que permita realizar acciones coordinadamente. Se reunieron varias veces con el objetivo de identificar los problemas y proponer acciones”, explicaron los miembros de la iniciativa. Según se informó, el Grupo Promotor se encarga del seguimiento del proyecto. En ese sentido, se tiene previsto una serie de actividades para el verano 2011, y además, se espera continuar y ampliar las iniciadas en el 2010. Hasta el momento el proyecto se desarrolla a partir de la ayuda de donantes. En tanto, el Grupo Promotor trabaja para dar más visibilidad y sustentabilidad al proyecto y encontrar nuevas fuentes de apoyo. Por tal motivo, se espera conformar una asociación civil de amigos del Barrio Libertad. Los chicos de este barrio crecen en condiciones que limitan sus oportunidades futuras. Por ello, el objetivo del proyecto “Por el Barrio Libertad” es ofrecer a los chicos de entre cinco y doce años un espacio donde pueden recibir apoyo escolar, psicológico y actividades recreativas.
Problema añejo
Desde su origen, hace ya más de 60 años, la pobreza es una problemática del Barrio Libertad, sin embargo, en aquel entonces la vida del barrio era tranquila. Algunos hombres trabajaban en la construcción, otros en “changas” o en fábricas de la zona; las mujeres, por lo general, en casas de familia. La pobreza no era vivida como inevitable, y muchos de los vecinos del barrio participaban activamente en las actividades comunitarias que se organizaban. El tiempo y los cambios en el contexto, a nivel nacional e internacional, fueron modificando la realidad del barrio, la desigualdad y la exclusión se profundizaron. El barrio se deterioró y la droga dejó de ser sólo un problema de consumo de algunos pocos y pasó a transformarse en un problema más complejo que comenzó a impactar en cada uno de los aspectos de la vida del barrio y sus familias. “Los lazos comunitarios se debilitaron. El tejido social, hoy, se encuentra muy dañado. Frente a esto el Estado parece estar de espaldas a la problemática y las instituciones de la sociedad civil parecen carecer de los medios y recursos necesarios para hacer frente al desafío que las soluciones a los problemas de este barrio implican”, explicaron los impulsores del proyecto.
Proyecto
Ante esta realidad, los vecinos comenzaron a indagar diferentes alternativas que les permitieran potenciar sus esfuerzos y obtener mejores resultados en un objetivo de años que cada vez se vuelva más y más complejo de alcanzar. Fue así como, a comienzos de este año, se inician las primeras conversaciones entre este grupo de personas y los equipos de la Fundación Desarrollo de Ciencias y Métodos de Gobierno (CiGob), institución que trabaja para brindar soporte metodológico a diferentes procesos de intervención en la realidad social. Durante los primeros encuentros del grupo se acordó avanzar en el desarrollo de un proyecto de intervención que tuviera como objetivo principal mejorar la condición de los chicos del barrio. “Se trabajó metódicamente para definir con la mayor precisión posible el problema a enfrentar por el grupo y en cómo elaborar las estrategias de acción necesarias para revertirlo”, sostuvieron.