“Trabajo como un burro, todo el día, para tener algo, y vienen estos pibes y hacen lo que quieren. La verdad, tengo bronca”. Eliseo vive en Morón y días pasados le robaron un teléfono celular de última generación cuando la formación de la línea Sarmiento -que opera Trenes de Buenos Aires (TBA)- se detuvo en la estación de Haedo. La situación se repite con preocupante frecuencia, en el marco de una modalidad que los propios damnificados denominaron “piraña” y hace estragos principalmente en las paradas ferroviarias de la región, donde también se repiten los ataques vandálicos contra las formaciones, básicamente piedrazos. “No hay policías casi nunca. Cuando hay al menos un efectivo, no te pasa nada, no ves nada raro. Pero apenas quedan las estaciones solas, aparecen estos pibitos, en general chicos de 12 o 13 años, que te roban cualquier cosa, desde mochilas, bolsos, carteras, teléfonos, cualquier cosa”, dijo Eliseo a este medio, agregando que “se mueven con mucha impunidad, seguramente coordinados por adultos que operan desde las sombras”.
En banda
Un informe de la Comisión Nacional Reguladora del Transporte (CNRT) reveló que los casos de robos en los trenes del área metropolitana representan alrededor del 10 por ciento de los reclamos efectuados por pasajeros. Gabriel, otro usuario, explicó que “los ataques vandálicos y delictivos son moneda corriente, la pasás muy mal en ocasiones, porque te pasa a vos o porque ves en vivo cómo le roban a otro pasajero, y no se puede hacer nada, porque los pibes andan en banda, armados y muchas veces drogados”. La modalidad no es nueva, y lleva décadas: uno o dos traban las puertas que permiten acceder a los coches desde el andén -que deberían estar cerradas antes de que el convoy inicie la marcha, pero que en la práctica no lo están, aún en las formaciones 1, 2, 4, 5, 6, 7, 8 y 24, que cuenta con aire acondicionado- y en cuanto el tren toma velocidad, otro sujeto concreta el arrebato y todos se arrojan del mismo, las puertas generalmente se cierran, y es imposible seguirlos; si continúan abiertas, la posibilidad de sufrir un accidente es muy elevada. Y también es común que concreten el robo en cuanto el tren llega a una estación y abre las puertas; los delincuentes ganan rápidamente el andén, del cual se arrojan y superan todo obstáculo, como por ejemplo el muro ubicado a la altura de la estación Ciudadela, al tiempo que se desprenden de parte de la vestimenta -buzo o campera- para evitar ser identificados.
Imágenes en Internet
En la página web de videos YouTube muchos usuarios de la línea Sarmiento subieron imágenes grabadas de distintos tipos de incidentes. En ese sentido, se pueden ver secuencias de extrema violencia, con formaciones atacadas a piedrazos a escasa distancia. “Es absolutamente estresante viajar en tren. En horario pico te roban adentro, está lleno de pungas que te sacan la billetera si te descuidás. Yo perdí dos teléfonos celulares en un mes. Compré uno nuevo, me lo robaron, fui y de capricho compré otro. Me duró una semana. Ese me lo afanaron cuando se llevaron mi mochila. Yo estaba sentado, un chorro trabó la puerta y otro me arrebató la mochila. Fue en Morón. No pude hacer nada”, contó Orlando, vecino de Castelar. Bajo el título “Apedrean tren Sarmiento”, un video de estos ataques subido a la citada página es tan explícito como contundente. Se observa en una parada a un grupo de chicos que primero observan desde el andén, y sin ninguna razón arrojan piedras a los vidrios, logrando romper varios. Dentro del coche, todo es pánico entre los pasajeros.
En forma reiterada
“Identificamos a los chicos, son los mismos que roban a los pasajeros por las ventanillas”, explica el responsable de la filmación, en medio del ataque, mientras el resto de los pasajeros trata de protegerse de cualquier manera. La situación, explican las víctimas, ocurre con una pasmosa frecuencia. Desde la policía, tienen muy poco para decir. Consultada una comisaría de Morón, se indicó que la seguridad en los andenes debe estar a cargo de la Policía Federal, precisando que en muchas ocasiones se brindó colaboración cuando así fue requerido. En tanto, los federales explicaron que los delitos ocurren por oleadas, aunque destacaron que no observan un incremento en las denuncias. Los usuarios, claro, tienen otra explicación. Sostienen que en realidad lo que ocurre es que las víctimas de delitos no realizan las denuncias, para evitarse problemas burocráticos y porque las causas quedan archivadas. “Nadie denuncia que le roban un celular, una mochila o este tipo de cosas. Esto no significa que no existan los hechos. Cualquier usuario cotidiano lo sabe perfectamente”, cerró Orlando. —-epígrafes—-