06 de octubre 2010 - 00:00
Comenzó juicio a un ex comisario en Castelar
El gobernador Scioli durante la entrega de los modernos equipos.
Luego de varios meses de espera, se dio inicio en el Juzgado Correccional Nº 3 de Morón al juicio al ex titular de la dependencia de Morón VII, Carlos Genel, acusado de falsedad ideológica de un documento público y desobedecer una orden judicial, entre otros delitos. “El primero de los hechos tiene una pena máxima de 6 años de prisión y es excarcelable, y el segundo ni siquiera es detenible porque la pena es muy menor”, explicó Fernando Bellido, juez de la Cámara de Apelaciones de Morón, quien era el fiscal acusador. El ex comisario esperó el juicio tras las rejas. Había estado más de un año prófugo de la Justicia luego de varias intimidaciones a la casa de la madre de Bellido, en Hurlingham. “Esto fue innecesario, porque si realmente era inocente tenía que defenderse en un juicio oral con todas las garantías de la Ley y contar su verdad. Pero él fue el causante de todo lo que sucedió después. Además, el día de su detención se le secuestró un arma que tenía vencida su licencia”, argumentó el ex fiscal. “Lo acuso de haber intimidado -agregó Bellido- en cuatro oportunidades la casa de mi madre. Tengo registrada la filmación del último ataque porque después de la tercera incursión decidí poner una cámara de seguridad. Ahí se lo ve descendiendo de su vehículo particular y aplicarle dos patadas a la reja. Los hechos anteriores eran más graves porque rompieron la reja y habían ingresado”.
Falsedad ideológica
La falsedad ideológica está basada en el contenido de unos informes que había elaborado Genel y enviado al Ministerio de Seguridad donde comunicó una cantidad sideral de vehículos secuestrados en un procedimiento. Con carácter de parte urgente, había indicado mil vehículos secuestrados y la detención de 11 personas cuando en realidad habrían sido 250 autopartes y detenido a 2 personas. El denunciante de esta causa fue un comisario de Ituzaingó desafectado de su cargo por la información de Genel. La acusación de desobediencia tuvo que ver el alojamiento de un detenido en la comisaría VII de Morón luego de que los calabozos fueran clausurados por la entonces presidenta de la Cámara de Apelaciones, María del Carmen Peña, por malas condiciones.
La banda
El caso de Genel no fue el único de esa comisaría que investigó la Fiscalía de Morón. Según se había podido establecer -aunque no hubo elementos contundentes para investigar a todos por asociación ilícita-, un grupo de uniformados mantenía fluidos vínculos con delincuentes y con un abogado “trucho”. Todos ellos habrían operado en Castelar sur, cuando Genel estaba a cargo de esa dependencia, y luego se mudó a Castelar norte cuando el jefe policial fue trasladado allí. La investigación duró más de un año y medio. El sargento Daniel Nicolás Lencina quedó procesado por cohecho pasivo y agravado por ser funcionario público -además se supo que antes de entrar a la Fuerza tenía antecedentes penales-; el subteniente Carlos Alfredo Maciel fue condenado a casi tres años de prisión por falsedad ideológica, encubrimiento agravado y omisión de sus deberes; y el Jefe de Calle, teniente Oscar Casco cuenta con tres hechos de encubrimiento calificado, falso testimonio, tenencia ilegal de arma de fuego y omisión de deberes. También, se comprobó que un peligroso delincuente habría entregado su casa a Casco a cambio de desvincularlo en la investigación de la muerte de una mujer en una salidera bancaria. El ex jefe de calle espera juicio tras las rejas. Por su parte, Cascella quedó acusado de falsear un instrumento público, encubrimiento, tráfico de influencias, extorsión en grado de tentativa, usurpación de título y depositario infiel.