En la Unidad 46 San Martín funciona desde hace ocho meses un emprendimiento laboral que consiste en la cría de pollos, codornices y patos, donde más de 30 personas privadas de libertad trabajan y han adquirido una alternativa más para aplicar una vez que recuperen la libertad ambulatoria. El proyecto, que nació de un esfuerzo mancomunado entre las autoridades de la cárcel y la Fundación Nuevo Concepto Penal (NCP) forma parte de la política penitenciaria provincial, que busca reinsertar a los detenidos en el mercado del trabajo, a través de herramientas como la educación y la generación de emprendimientos productivos. Para el gobernador Daniel Scioli “una de las prioridades de la política penitenciaria provincial es la readaptación social para ir reduciendo los casos de reincidencia. Está demostrado que quien sale en libertad y encuentra afuera la posibilidad de tener un ingreso económico y una actividad que sabe desarrollar, está menos dispuesto a volver a delinquir”.
“Rescatar a los jóvenes”
Desde la Fundación Nuevo Concepto Penal, su presidente, el abogado Damián Odette, coincide con esta apreciación y comentó que “la idea es rescatar a los jóvenes que como sociedad no supimos evitar que lleguen a este lugar. Les preguntamos qué querían hacer y surgió este emprendimiento avícola. Y la verdad es que vamos bárbaro”, agrega. Uno de los internos del grupo adquirió los conocimientos necesarios para llevar a adelante el programa en la Unidad 46 y es el encargado de capacitar al resto de sus compañeros, bajo la supervisión de los integrantes de la Organización No Gubernamental (ONG). El proyecto consta del trabajo con gallinas ponedoras, codornices y patos, los huevos llevan un tratamiento especial con incubadoras, que fueron aportadas por la fundación NPC. “Primero trajimos una docena de huevos fecundados y una incubadora y dictamos un curso teórico práctico”, explicó Odetti. Y ese fue el primer paso que desencadenó una segunda etapa, la donación de “unidades operativas” conformadas por una incubadora con capacidad para 60 huevos y un plantel de reproductores de un gallo y cinco gallinas. Luego le siguió la fase de recriar a los pollitos recién nacidos para que lleguen a ser adultos y la confección de jaulas en el penal con rollos de mallas de tejido y madera. Odetti explicó que se sorprendió con el ingenio de los detenidos. El abogado indicó que una incubadora tiene en el mercado un valor aproximado a los 1.000 pesos, pero los internos sólo necesitan que le compremos el termostato, unas maderas y unos tornillos, que no supera el costo de 200 pesos, y el resto lo arman en el penal. Así, en la actualidad, en el sector de granja funcionan siete incubadoras. Además, Rodrigo, uno de los detenidos, dicta el curso de avicultura en el pabellón 5 a grupos de entre ocho y diez compañeros. Los instruye sobre conservación de los huevos y la utilización de las máquinas incubadoras, que sirven para mantener una temperatura ambiente correcta para el desarrollo de la especie. Al finalizar la formación, Odetti le toma un examen a los alumnos y el que obtiene la mejor calificación se hace acreedor de una “unidad operativa”. Y todos reciben un diploma que certifica su intervención en el curso. Desde la ONG informaron que todos los detenidos que participan del programa se hacen beneficiarios al egresar de la cárcel de una incubadora y un plantel de reproductores, para que tengan una salida laboral inmediata. Los animales se nutren con alimento balanceado hasta el primer mes y luego con maíz, hierbas y los restos de comida de la población carcelaria. “Y parece que la cuestión anda bien, ya que a pesar del frío, las gallinas siguen poniendo huevos, cosa que no pasa en las granjas de la zona”, señaló el presidente de NPC.
Venta de la producción
El 10 de diciembre pasado uno de los detenidos con salidas transitorias estuvo a cargo de vender en un stand de una feria organizada por el municipio de San Martín. “Producto de la venta de pollitos, huevos, jaulas y una incubadora, el interno trajo 1.700 pesos que se distribuyeron entre los que trabajan en el programa”, explicó Odetti. Respecto a la relación con las autoridades de la cárcel, Odette aseguró que “me tengo que sacar el sombrero. Todos, desde el jefe del Complejo, Claudio Molina, pasando por los directores de las unidades y los encargados de las secciones muestran un real compromiso por la asistencia y el tratamiento de los privados de libertad”. En la Unidad 46 también funciona gracias a la colaboración de NPC dos viveros donde se siembran distintas especies de flores y árboles, los cuales están previstos donar para forestar sectores del municipio de San Martín. Odetti aclaró que del dinero obtenido de las ganancias, y con el acuerdo de todos los participantes, se reserva un diez por ciento en una cuenta que tiene como finalidad solventar emprendimientos de otros detenidos. El programa avícola cuenta con más de 250 pollitos, codornices y patos, y a medida que aumente la producción, la participación de los internos se incrementará, ya que el trabajo requiere de un seguimiento constante. Al respecto, el Jefe del Complejo Penitenciario Conurbano Norte, Claudio Molina, destacó la importancia de la iniciativa. “Las microgranjas se instalaron en los pulmones de los pabellones, y logramos que los internos trabajadores estén en contacto directo con el ámbito laboral”, afirmó Molina. “Lo más importante -continuó- es que se han reunido la Unidad , la ONG y el municipio en pos de un objetivo de inclusión social”.