“Necesitamos túneles, puentes o, en su defecto, helicópteros. La realidad es que ya no se puede sostener esta situación mucho tiempo más”, dijo Daniel Pereyra, un vecino de Morón que padece diariamente, junto a miles de vecinos y personas, la odisea de “cruzar” los pasos a nivel del ramal Once-Moreno de la línea Sarmiento, que opera Trenes de Buenos Aires (TBA). “Es un calvario, y causa muchos hechos terribles, porque los transeúntes y automovilistas se impacientan y ocurren los accidentes”, expresó el hombre. El domingo, un hecho trágico se llevó las vidas de una pareja de novios, de 30 y 22 años, cuando cruzaron un paso a nivel a la altura de Merlo con las barreras bajas -como lo muestra el video grabado por la cámara ubicada en el tren- sin percatarse que la formación ferroviaria estaba cerca. Fuentes gubernamentales indicaron que la Secretaría de Transporte de la Nación planea armar puentes desmontables para paliar el drama, mientras sigue sin arrancar el esperado soterramiento. “Menos mal que TBA no pone más trenes porque sería ya imposible cruzar al otro lado. El soterramiento es algo, a esta altura, ineludible. Los gobernantes vienen prometiendo obras hace años, pero no vemos avances. Entendemos que es una obra enorme, con mucho costo económico y que podría demorarse por muchos motivos, pero hay que empezar a trabajar urgente”, dijo Pereyra.
Bronca y largas filas
Una recorrida por las estaciones ferroviarias de la región revela el malestar de la gente. “Los problemas están en la mayoría de los pasos a nivel. Directamente no se puede cruzar normalmente. Siempre hay que esperar varios minutos, lo que genera bronca y largas colas de autos”, dijo un automovilista que diariamente utiliza los cruces de Haedo. “Soy vecino y tengo mi consultorio odontológico en Ramos Mejía. Ya firmé cientos de petitorios y asistí a un montón de reuniones para reclamar por el soterramiento, pero nada”, expresó. Al mismo tiempo, las áreas próximas a los cruces muestran profusión de vehículos estacionados, que contribuye a las congestiones. “Fui testigo de una tragedia hace tres años, en Ciudadela. Un auto se adelantó a la fila que esperaba cruzar, y el tren se lo llevó puesto. La gente es inconsciente, pero se podrían evitar estos dramas con el túnel para que el tren viaje sin problemas. Los peatones cuentan con puentes en algunos lados, pero los automovilistas estamos complicados”, expresó Mario Cabrera. Eleonora Carballo vive cerca de la situación de Ciudadela, y su hija concurre a un colegio del otro lado de Rivadavia. “Es un calvario. Tengo el puente a siete cuadras (por el ubicado a la altura de la avenida Díaz Vélez, y su continuación República), así que no lo uso casi nunca. Vamos por el paso a nivel y es un riesgo. Hace un tiempo arreglaron un poco, pero igual es un riesgo. Tengo 33 años y siempre fue lo mismo. Es hora de que hagan algo”, comentó.
En stand by
El soterramiento del ferrocarril Sarmiento fue establecido en tres etapas: Caballito-Ciudadela, Ciudadela-Castelar y Castelar-Moreno (después de que se anulara el proyecto de soterramiento entre Caballito y Villa Luro, con cuatro vías, y la construcción de cruces a distinto nivel entre Liniers y Moreno), asegurándose que permitirá mejorar las frecuencias, que no pueden aumentar porque no dejaría espacio al tránsito de personas y rodados. Cabe destacar que ello ocurrirá recién cuando se complete la tercera etapa. El túnel estará ubicado a 20 metros de profundidad, tendrá sólo dos vías y no permitirá la circulación de trenes diesel, como los servicios diferenciales y los que unen Once con Mercedes y Once con Pehuajó y Lincoln. Actualmente, la obra de soterramiento se encuentra en estado de “stand by”. Es que el costo total del emprendimiento alcanza los 4 mil millones de pesos, una cifra similar a la del criticado proyecto de “Tren Bala” entre Buenos Aires y Córdoba. Por ello, se modificó el proyecto inicial, demorando el inicio de los trabajos, hasta que se culminen los estudios realizados por ingenieros. Estos análisis tendrán un costo de 138 millones de pesos, de los cuales fueron girados a principios de año 21 millones. Se trata de estudios vinculados con la ingeniería, la topografía, el movimiento de suelos y el impacto ambiental que provocará el proyecto. Según el acuerdo que firmaron los funcionarios y los integrantes del consorcio que lidera la empresa Iecsa, el tiempo que demandarán los estudios no se computará dentro del plazo de ejecución de la obra que está fijado en 36 meses. Además, el convenio establece que el grupo adjudicatario tendrá que presentar una nueva propuesta de financiación que podrá incluir la asistencia crediticia de organismos públicos y de bancos.