12 de enero 2011 - 00:00
Doce años después, causa por crimen de Maxi González tiene un sospechoso
Ocurrió el 8 de enero de 1999 en Santos Lugares y estuvo cerca de cerrarse por la absoluta impunidad
El sábado 8 de enero se cumplieron 12 años del asesinato del joven Maximiliano González, atacado a golpes en el sector de talleres ferroviarios de Santos Lugares. La causa es un auténtico paradigma de los recurrentes errores de las investigaciones judiciales y policiales, al punto que estuvo por cerrarse ante la absoluta impunidad. Pero ahora surgió el aporte de un testigo reservado, que apuntó contra un actual efectivo policial, que próximamente será indagado oficialmente. El giro en el expediente fue confirmado por Rosa García, madre del joven asesinado y fundadora de la asociación AVISE, que lucha contra la impunidad en decenas de casos de violencia. “Siempre luché para esclarecer la muerte de Maxi. Querían cerrar el expediente diciendo que se había caído del techo o que había tenido una sobredosis. Pero siempre tuve claro que lo mataron, y el tiempo me dio la razón”, afirmó la mujer.
Hallazgo y drama
La historia empezó el 8 de enero de 1999, cuando Maximiliano Eliseo González, de 20 años, salió en horas de la mañana de su casa del partido de Tres de Febrero para ir a jugar a la pelota con unos amigos en los ex talleres Alianza, en Santos Lugares, pero nunca más regresó. La búsqueda del joven comenzó inmediatamente. Al día siguiente, la propia Rosa lo encontró muerto dentro de uno de los galpones de los talleres ferroviarios. El muchacho tenía un golpe en la cabeza. En el lugar, la mamá encontró un pañuelo, atado en ocho. “Cuando lo encontré yo, porque la policía no lo vio, estaba atado en ocho. Lo llevé con cuidado a la fiscalía, jamás lo analizaron y luego lo perdieron. Después un perito de parte me dijo que seguramente con ese pañuelo le habían atado las manos para sujetarlo”, reveló la mujer. Durante los primeros seis meses, la primera fiscal del caso descartó el asesinato. Pero luego la carátula fue modificada por homicidio. Una autopsia reveló que el chico tenía una fractura de cráneo de 15 centímetros y los especialistas concluyeron que fue producto de un durísimo golpe con un objeto contundente. Un linyera que vivía en un galpón cercano aseguró que observó cómo a Maxi lo golpeó un guardia de seguridad con un bastón. Pero un día antes de prestar declaración, un misterioso auto lo atropelló y el hombre murió. En la reconstrucción del crimen quedó prácticamente determinado que al chico, antes de asestarle el violento golpe que arrebató su vida, lo obligaron a arrodillarse.
Romper el silencio
A pesar de los esfuerzos de Rosa y hasta de una recompensa de 200.000 pesos, el expediente no avanzaba. Hasta hace pocas semanas, cuando un testigo rompió el silencio y se animó a contar lo que sabía, apuntando a un sujeto que actualmente es efectivo policial. Antes de la feria judicial, el oficial concurrió a la fiscalía de San Martín a cargo de Marcelo Segarra junto con un defensor oficial. La citación del policía en diciembre otorgó la posibilidad de que el caso no quedara impune por prescripción este 8 de enero. Al momento del hecho, algunos amigos de la víctima fueron interrogados apenas ocurrió el hecho, pero nunca se registraron avances, hasta que se presentó un testigo que declaró bajo identidad reservada y aportó datos que complicaron al policía, explicó la abogada querellante Dora Gutiérrez. El policía tiene ahora 32 años, es experto en karate y habitualmente concurría a la cancha de fútbol ubicada en el predio ferroviario, aunque no era amigo de González. De la investigación surge que ingresó a la Policía Federal después de que se cometió el crimen del joven, pero lo que aún se desconoce es cuál habría sido el móvil del asesinato.