En la región, la delincuencia parece que siempre está buscando nuevas modalidades para burlar la ley y, al mismo tiempo, las acciones preventivas. A la última serie de cuentos del tío se sumó en las últimas horas un engaño desarrollado en detalle, que se ejecuta con autos de lujo y malvivientes elegantemente vestidos. El objetivo es ganarse la confianza de las víctimas, en su mayoría de clase media, para finalmente mostrar sus verdaderas intenciones. Así lo reveló Alicia Angiono, titular del Foro de Seguridad de Castelar Norte, aunque aclaró que “los casos se vienen repitiendo en otras localidades de la región, por lo que consideramos necesario alertar a la población, sobre todos a los integrantes de la tercera edad, para que estén prevenidos”. Según pudo averiguarse, uno de los casos denunciados ocurrió en pleno centro de Castelar, en las calles Avellaneda y Arredondo, cuando una mujer bien vestida descendió de un auto “llamativo” y comenzó a conversar con los dueños de una vivienda. “Les decía que traía algo para un miembro de la familia”, contó Angiono. A pesar de la simpatía de la mujer y los recursos para que le abran la puerta, los propietarios no la dejaron pasar. Pero eso no fue todo, porque la víctima alertó telefónicamente a la mayor cantidad de vecinos, ya que la mujer siguió en la zona dando vueltas. “Las autoridades ya están avisadas de la presencia de estas bandas por los barrios. Hay que destacar el compromiso de la vecina en alertar a la gente de la zona”, dijo Angiono.
“Visita” inesperada
Otro caso había ocurrido la semana pasada, cuando una vecina de Castelar Norte recibió una inesperada “visita” de una mujer en un lujoso automóvil con vidrios polarizados. “El engaño consistía en asegurarle que llevaba un teléfono celular para el hijo de la propietaria y que tenía que entregarlo de forma privada”, dijo Angiono, agregando que “esta modalidad también está ocurriendo en zonas de Ituzaingó y Morón”. “Estamos pidiendo que, por favor, alerten a familiares, amigos y vecinos, porque, aunque ya es un cuento viejo, siempre alguien cae. En el caso de Castelar norte ya fue avisado el policía que frecuenta el centro para que avise a la gente que él conoce en la zona. La denuncia al comisario López, de Morón 7ma., ya la hicimos la semana pasada. También en Ituzaingó avisamos a comisarios de las seccionales 1ra. y 2da.. De cualquier forma sabemos que sucede en otras localidades”, explicó la titular del foro. Un dato importante es que la modalidad de engaños se realiza en horas de la tarde, con escaso movimiento en las calles. “Uno de los hechos se registró a las 15, y el resto también por la tarde. Aprovechan esos momentos porque hay cierta tranquilidad y poca presencia policial”, contó Angiono.
A todo ingenio
Esta peligrosa modalidad delictiva se suma a la revelada semanas atrás, en la misma zona, luego de que fueran denunciados casos de ancianos que son asaltados tras recibir falsos llamados del servicio 911 de emergencias policiales, diciéndoles precisamente que hay ladrones en sus casas. “Los abuelos son la porción de la sociedad más desprotegida. En su mayoría, son personas que no terminan de adquirir el hábito de la desconfianza, entonces son vulnerables a los engaños”, dijo Angiono. En el marco de esta modalidad, a los ancianos les dicen que un vecino ha denunciado que hay delincuentes en los patios de sus viviendas, y luego les piden que se queden “tranquilos” porque “en pocos minutos” dos policías de civil irán hasta su casa. Sin embargo, una vez que los falsos policías llegan a la vivienda, muestran sus verdaderas intenciones y desvalijan a las víctimas, en ocasiones de manera violenta cuando encuentran resistencia. “Los argumentos son sólidos, entonces los abuelos les creen. En el caso de Castelar pasó eso, pero por suerte la víctima estaba acompañada por un nieto, que tuvo muchas dudas y llamó a la comisaría para certificar que enviarían personal, por lo que se logró desbaratar la trampa y finalmente la captura de dos sujetos que simulaban ser efectivos”, reveló Angiono. “Tuvimos conocimiento de otros episodios similares en la región -indicó la mujer-, por eso trabajamos desde la asociación y el foro de seguridad, con apoyo de las autoridades policiales, en encuentros con grupos de ancianos para brindarles consejos y medidas preventivas que les pueden resultar útiles en casos de emergencia”. “Cuando los falsos policías llegan, los abuelos están aterrados, porque confían en el 911 y creen el cuento. Por eso son un blanco fácil. El problema es que están permitiendo el ingreso a delincuentes que en ocasiones agreden con violencia a las víctimas. Los ancianos son gente frágil, entonces cualquier golpe puede resultar fatal, además de la espantosa situación de miedo que sufren con los malvivientes en sus propias casas”, sostuvo.