01 de diciembre 2010 - 00:00
“Es absurdo, la ley los ampara”
“Es todo muy absurdo. La ley los ampara, olvidando que son verdaderos asesinos. No les pueden colocar pulseras magnéticas, ni obligarlos a firmar diariamente en alguna comisaría para que no se fuguen o custodiarlos de cerca. Nada de nada. Sólo les piden que no se droguen, que no tomen, y que vayan una vez por mes a firmar. Así será hasta que comience el juicio, supuestamente en marzo”, dijo Karina Guinch, hermana de la víctima. “Esta situación se repite mucho con menores acusados, que nunca son juzgados y quedan en libertad, tras lo cual siguen cometiendo delitos. Es una realidad, que aprendimos a los golpes. Cuando mataron a Gustavo, no sabíamos qué hacía un fiscal y qué hacía el juez. Pero nos fuimos dando cuenta y aprendiendo. Por eso, digo que todo está mal con la justicia. Los mismos jueces dicen que no dan abasto con las causas”, indicó la mujer. Con mucha bronca, Karina comentó que “al hablar de inseguridad, son este tipo de cosas las que se deben arreglar. Porque en muchos casos, los delincuentes son jóvenes que vienen de hogares donde nadie los controla, no tuvieron educación, ni contención, entonces están en un estado de violencia tremenda. A mi hermano le tiraron siete veces, por nada. A sangre fría. Venían en una moto robada, que se les quedó y justo estaba Gustavo con su auto, entonces lo balearon para apoderarse del vehículo. Por eso insistimos que no deberían ser liberados así nomás, por el peligro que representan para la sociedad. Pero estamos peleando con molinos de viento”, enfatizó. Tras ser baleado el 21 de noviembre, Gustavo resistió todo lo que pudo en el Hospital de Morón, pero falleció el 29. Un balazo le había perforado el riñón izquierdo, el bazo y el intestino. “Lo que sufrió no tiene nombre. Y su muerte nos dejó destrozados. Necesitamos justicia. Que recuperen la libertad los principales acusados es como matarnos de nuevo”, indicó Karina.