13 de octubre 2010 - 00:00
Exigen justicia por la muerte de Nicolás Arroyo
Familiares y amigos de Nicolás Arroyo realizan marchas y protestas por este caso.
El pasado 3 de septiembre fue asesinado Nicolás Alberto Arroyo, de 20 años. Volvía a su casa en Ituzaingó, luego de asistir a una de sus clases de Comercio Internacional en la Universidad Nacional de La Matanza. Acompañado de un amigo, se detuvieron en el camino en un quiosco ubicado en una calle de Castelar Sur. El estudiante estacionó su automóvil frente al local y esperó que su acompañante hiciera unas compras. En ese momento dos delincuentes se acercaron, y creyendo que llamaba a la policía le dispararon en la espalda a sangre fría. Por el caso hay detenidos, pero sus familiares, amigos y compañeros continúan exigiendo que los responsables no tengan chances de “zafar” en el juicio. “No queremos sorpresas”, dijo una amiga de la amiga. El reclamo ya lleva tres concurridas marchas a los tribunales de Morón, donde se sigue la pesquisa por el brutal crimen. Los padres de Nicolás, Alberto y Norma, aún no salen del desconcierto por el homicidio de su hijo, sin embargo decidieron salir a pelear por justicia y evitar la impunidad. De hecho, la semana pasada participaron de la movilización desarrollada en la Plaza de Mayo. “Hasta que no te pase a vos, vos no te das cuenta, es terrible perder un único hijo y que encima la gente te mire sin saber de qué se trata”, apuntó Alberto Arroyo, en diálogo periodístico, y agregó: “Viene el Día de la Madre y nos sacaron a nuestro único hijo”.
Un dolor profundo
En torno al caso, los familiares de la víctima aseguraron que están al tanto de todo el proceso de la investigación y, a pesar de que no pueden brindar algunos detalles, el padre reconoció que “la fiscalía trabaja bastante y la policía se mueve bien”. Sin embargo, Alberto indicó: “Esto es más que un poquito de alivio en nuestro dolor; nosotros lo que queremos es la prevención, que se termine la inseguridad y que no le pase a otro”. Norma, en tanto, comentó que su hijo “era una persona excepcional, que estudiaba, trabajaba y se cuidaba mucho, pero lo mataron sin piedad”, agregando: “nos quedamos solos, con este dolor tan profundo, pero con esta lucha. Nosotros siempre miramos esto de afuera, por la tele o los diarios, y ahora nos vemos metidos en todo esto, y es muy movilizador. Pero la idea es trabajar y apoyar para que a otras familias no les pase”. Una compañera de estudios del joven explicó que “el motivo de las marchas es para que se trabaje a conciencia en la justicia, porque no queremos sorpresas, que después en el juicio se diga tal pericia estaba mal hecha o que faltan elementos”, precisando que “si los detenidos son los responsables, la idea es que no tengan chances de zafar en el debate oral, que reciban el castigo que merecen”.
Buscando cambios
“No queremos que Nico sea otro nombre en la lista de asesinados. Trabajamos porque no quiero que los responsables estén detenidos un tiempito y salgan. Hace unos días me llamó una mamá que perdió a su hijo, y me contó que el asesino hace 12 años que está preso, pero ya estaba pidiendo la prisión domiciliaria, y lo peor es que tenía posibilidad. No pueden pasar estas cosas”, dijo Norma. “Les decimos a los legisladores que hay que cambiar algunas leyes. Ayer fue Nico, pero mañana puede ser el hijo de cualquiera. Esto pasa en todos lados. El día de su muerte yo lo estaba esperando, con la comida caliente. Venía a casa cansado. Llamó por teléfono y preguntó por la comida. Dijo que tenía hambre y llegaba en 10 minutos. Pero no vino nunca. Al rato sonó el teléfono, y un amigo nos dijo que había tenido un accidente. Pero la realidad es que lo mataron sin piedad”, contó la mujer. “Cuando llegué al lugar del crimen, era impresionante la cantidad de policías. Yo quería despedirme, darle el último beso, la última caricia. No me dejaban acercarme. Yo les gritaba que estar en ese momento, con Nico asesinado, no servía para nada, que tendrían que haber estado antes en la calle”, explicó la madre del joven.