Y así fue. La movida comenzó con el propio César, que no dejó puerta sin golpear. También resultó clave el apoyo de los vecinos. En ese marco, la Municipalidad de Tres de Febrero recibió los detalles del problema, y colaboró todo lo que pudo con el proyecto de rearmar el espacio de entretenimiento.
El episodio bisagra fue una carta que el propietario de la calesita le escribió al intendente Hugo Curto, expresándole la necesidad de contar con su ayuda. Así, el jefe comunal ordenó al secretario general Miguel Angel Ríos que se ocupe personalmente del asunto, y sumó al concejal Jorge Urrutia. Entre todos comenzaron con el proyecto, que se transformó en la entrega de los materiales necesarios. Se destaca la donación del presidente del Concejo Deliberante, Agustín Ciorciari, que entregó la madera necesaria para la obra.
Asimismo, otra pieza clave fue la intervención de Carlos Pometi, el Secretario General de la Asociación Argentina de Calesiteros y Afines, que brindó su apoyo y ayuda para la construcción de la calesita.