Fuentes judiciales informaron que en la casa de la calle Esmeralda al 800, donde el hombre asesinado residía junto a su actual pareja y su madre, no había nadie y sus familiares habían colocado en la puerta un cartel en el que anunciaban dónde y a qué hora se realizaba el velatorio.
Cuando un pariente y un acompañante regresaron a la vivienda advirtieron que la puerta de entrada estaba violentada y al ingresar se sorprendieron al hallar a dos hombres desconocidos.
Según las fuentes, estos intrusos amenazaron verbalmente al familiar y su acompañante, tras lo cual, salieron de la casa a la carrera.
En los alrededores de la vivienda, los sospechosos, a los que el pariente de Andrada dijo no haberles visto armas, se toparon con efectivos en un patrullero que aparentemente habían sido alertados por un vecino que oyó cuando rompieron la puerta.
Los voceros judiciales indicaron que los policías persiguieron a los sospechosos pero que éstos finalmente escaparon.
Algunos testigos dijeron a los pesquisas que durante la persecución se escucharon disparos que se investigan si fueron efectuados por los sospechosos, los policías o por ambos.