Mientras la ministra de Seguridad, Nilda Garré, aseguró que bajaron las tasas de criminalidad en la región como consecuencia del aumento de efectivos y la cooperación de Gendarmería con la Policía bonaerense, dos secuestros exprés con apenas tres horas de diferencia concretados días atrás, y al menos otros diez hechos en los últimos dos meses, dejaron al descubierto el recrudecimiento de dicha modalidad y la facilidad con la que se mueven los delincuentes en la zona oeste del Conurbano. Más allá de las palabras de Garré -pronunciadas tras un operativo en El Palomar en el que la Bonaerense y la Gendarmería Nacional lograron desbaratar a una banda dedicada al robo de autos de alta gama- la reiteración de casos despertó una señal de alarma en la zona. En ese sentido, la Autopista del Oeste se ha vuelto una vía rápida del delito. Secuestros exprés, piratería del asfalto, bandas de ladrones de autos de alta gama o simples asaltos callejeros forman parte del panorama de inseguridad que, hoy en día, tiene como escenario al Acceso Oeste. Los secuestros con fines de robo, que según especialistas es una “mutación” de los secuestros exprés convencionales, ya se cobraron varias víctimas. Sólo en Ramos Mejía hubo al menos cinco casos, uno de ellos con trágico final: el asesinato de Emiliano Martinó, el joven de 33 años que fue asesinado de un balazo por un delincuente que lo llevaba de rehén en su camioneta, luego de tomarlo cautivo cuando llegaba a su casa. Las bandas que operan en la zona eligen a sus víctimas al voleo. Preferentemente, las “marcan” por el tipo de auto en el que se mueven. Después los obligan a conducir hasta su casa, donde toman de rehén a sus familiares, los despojan de todas sus pertenencias y finalmente los llevan a recorrer cajeros automáticos. El tiempo de resolución de los raptos con robo es sumamente inferior a un secuestro exprés. El abordaje es similar, pero como no existe una negociación, los plazos son distintos. Por lo general, no duran más de una hora. En el caso de los secuestros con fines de robo, al no haber una extorsión, el delito termina configurándose como “robo calificado con privación ilegal de la libertad”, una calificación muy inferior al secuestro extorsivo.
Datos cruzados
La semana pasada, la ministra de Seguridad, Nilda Garré, aseguró que bajó la tasa de criminalidad en la región, aunque no dio cifras ni precisiones. “Los resultados que se están viendo es porque han disminuido las tasas de criminalidad que teníamos, en alguna medida pensamos que la disuasión de la presencia de más efectivos tiene que ver con eso, y cooperando con la Policía bonaerense y con las autoridades judiciales”, remarcó Garré. Lo cierto es que, días atrás, dos secuestros exprés se sucedieron con una diferencia de tres horas en el noroeste del Gran Buenos Aires. El primer caso tuvo como víctima una pareja que fue sorprendida en la localidad de Martín Coronado, distrito de Tres de Febrero. Horas después, una familia (matrimonio y dos hijos) fue capturada cuando estaba entrando a la Autopista del Oeste desde la General Paz, y su casa de Villa Tesei, en Hurlingham, terminó desvalijada. En ambos episodios las bandas usaron un auto para interceptar a sus “objetivos”, luego tomaron el vehículo en el que iban las víctimas como segundo auto y dividieron a sus rehenes hasta que lograron sus fines. El 15 de enero pasado, un joven y su novia fueron capturados por una banda de seis asaltantes armados que les cruzaron un auto en la Autopista del Oeste, a la altura de Ramos Mejía, los golpearon y los llevaron hasta su casa, de donde robaron dinero y electrodomésticos. Los ladrones escaparon llevándose el Mini Cooper de la pareja. El domingo 2 de enero, dos jóvenes de 20 años fueron secuestrados en Castelar por entre cinco y seis hombres que finalmente los liberaron dos horas más tarde, luego de que sus familias pagaran 4.000 pesos de rescate. Maximiliano Hock y su primo iban en un Volkswagen Bora por la colectora de la Autopista del Oeste, cuando un Peugeot 206 les cruzó el paso y los chocó, a la altura de la calle Santa Rosa. Los asaltantes se llevaron el Bora, que fue hallado en Haedo.