Tras la decisión judicial de eximir de sus beneficios al cura Grassi, condenado a 15 años de prisión por abusos de menores y que ahora deberá permanecer detenido, pero en su casa, los tribunales de Morón volvieron el lunes a colocarse en el centro de la polémica.
Es que un ciudadano estadounidense fue condenado en debate oral por los horrendos homicidios de su esposa embarazada de ocho meses y sus dos hijos, todos a golpes de martillo, con una violencia salvaje. El problema surgió cuando, al momento del fallo, los magistrados anunciaron que el sujeto seguiría en libertad hasta que el fallo quede firme. “Este individuo, condenado, sigue caminando por la calle como si nada”, dijo el abogado Miguel Racannelli, que estuvo a cargo de la defensa de los familiares de las víctimas.
Asimismo, Racannelli comparó este caso con el del cura Grassi. “Estamos conformes con la sentencia condenatoria. Es lo que fuimos a buscar. Pero no nos deja conforme que el responsable de tan aberrante acto no vaya preso de inmediato. Esto es como el caso del cura Grassi porque no va preso hasta que el fallo quede firme. ¿De qué sirve a los familiares de las víctimas si es culpable y no va preso? Es algo extraño este mensaje para la sociedad”, sentenció el abogado.
“Este individuo seguirá caminando por la calle como si nada”, opinó el abogado y adelantó que va a apelar el fallo.
Como se sabe, Grassi fue condenado en junio de 2009 a 15 años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores en un fallo del Tribunal Oral Criminal (TOC) 1 de Morón que decidió que el cura no debía ir preso hasta que la sentencia quede firme. Sin embargo, la semana pasada, el mismo tribunal dictó el arresto domiciliario de Grassi por considerar que éste había incumplido las medidas impuestas para gozar de su libertad hasta que el fallo quedara firme.
Al respecto, también habló la hermana de la mujer asesinada junto a sus dos hijos en Morón. “Esto fue un crimen de género y ojalá que la Justicia sea mucho más firme para que ninguna mujer tenga que vivir lo que le pasó mi hermana”, expresó Patricia.
La hermana de Lilian Fuño Rodríguez (26), víctima del triple crimen junto a sus hijos Brian (6) y Rocío (4), pidió a la Justicia que “las personas que hacen esto lo paguen como este desgraciado (por el condenado Antonio Cajal)”.
“No tuvo derecho para hacer lo que hizo con mi hermana ni mis sobrinos”, indicó la mujer tras presenciar el fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de Morón que condenó a Cajal. También dijo que la familia tenía “plena fe” en los jueces y destacó que la condena haya sido una “decisión unánime” del tribunal.