06 de noviembre 2013 - 16:48
Los Concejos Deliberantes deliran por los cambios
Los cuerpos de los distritos del Noroeste del conurbano estarán obligados a reforzar el diálogo
los concejos deliberantes deliran por los cambios
El Frente Renovador de Sergio Massa ganó ampliamente en los municipios del Noroeste del conurbano bonaerense y generó un cimbronazo político en todos los municipios, principalmente donde gobiernan intendentes que acompañaron al oficialista Frente para la Victoria.

En esta región, quizás como en ningún otro lado, los oficialismos tendrán que extremar el diálogo para no perder el control de los concejos deliberantes en sus respectivos distritos.

San Martín, el centro de operaciones

Desde que el Concejo Deliberante de San Martín cambió las autoridades, desplazando al oficialista Diego Perrella por el kirchnerista Alejandro Pathouros, el Concejo jamás volvió a sesionar. Pero todos saben que eso no puede permanecer así por mucho tiempo.

Hoy el kirchnerismo es un complejo tapiz donde los colores y las procedencias se mezclan, siempre en torno del funcionario bonaerense y ex aliado katopodista Oscar Bitz. En el distrito, el Frente para la Victoria quiere hacer su pista de prueba para la reconstrucción en la Primera Sección Electoral y pretende mantener en sus manos la conducción de la legislatura local.

Sin embargo, a pesar de no tener todos los concejales necesarios para conducir el cuerpo, la llave la sigue teniendo Katopodis. El resultado electoral lo hace tener un mayor margen de negociación y nadie descarta que inclusive pueda llamar al propio Daniel Ivoskus, su eterno rival, quien le podría destrabar por la cantidad de concejales con los que cuenta la situación allí y en el Consejo Escolar, donde aún tiene dos consejeros escolares que le responden.

Curto no depende de sí mismo

El resultado electoral dejó a Hugo Curto con una mayoría de 11 concejales propios en un cuerpo de 24. Pero, a diferencia de otrora, donde la proyección de su poder lo transformaba siempre en un imán para aquellos que no tenían muy claro cual era su futuro inmediato, ya que llegaron por circunstancias políticas efímeras u ocasionales.

Ahora, todo cambió y es el massismo el pajarito llamador. Sin embargo, primero tendrán que ponerse de acuerdo entre los ganadores de la última elección por las profundas diferencias que existen en su seno. A pesar de haber encabezado la lista, Jofré quedó en absoluta minoría entre sus pares de lista, y serán ellos los encargados de dialogar con las otras fuerzas para avanzar por la presidencia del Concejo, aún en manos de Agustín Ciorciari.

Si logran unidad en la acción los seis massistas podrán dialogar abiertamente con los cinco del Frente Progresista y dos independiente, uno que responde a Hugo Moyano, nuevo aliado de Massa, y el otro a De Narváez, con buen diálogo con ambos lados.

Ghi y Sabbatella, en la telaraña K

Por primera vez desde 2001 el oficialismo de Morón fue derrotado. Pero a priori no tendría que sufrir ninguna modificación la conformación del Concejo, conducido por Juan Le Bas, un joven pero miembro del armado inicial del gobierno de Nuevo Morón.

El Frente Renovador, conducido por Martín Marinucci, sufrirá la fractura del Pro Ramiro Tagliaferro, esposo de la vicejefa de gobierno María Eugenia Vidal, y quedará con cinco concejales propios, un aliado ocasional. En tanto que el Frente Progresista tendrá cuatro concejales propios, el radicalismo que no se integra uno y otro de De Narváez.

Anteriormente, el progresismo terminaba aliado a Sabbatella y Ghi por posibilidades a futuro. Hoy, ante el kirchnerismo puro expresado por el oficialismo, se colocan automáticamente en las antípodas, por eso nada aún está cerrado en la más importante comuna del Oeste bonaerense.

Los extremos se tocaron

Las paradojas del destino hicieron que dos extremos por trayectoria y forma de entender la gestión pública, como Curto y Sabbatella, hoy estén en el mismo sitio, encerrados en un oficialismo en el que creen pero que los lleva cada vez más para abajo en términos electorales.

Peronista y haciendo un culto de la lealtad, Curto pasó del duhaldismo paladar negro al kirchnerismo con la misma pasión que antes luchó contra muchas de las decisiones de Carlos Menem. Pero siempre dentro del oficialismo peronista, cualquiera fueran las variantes.

Por su parte Sabbatella fue intendente en medio del furor aliancista de 1999 y sobrevivió haciendo un camino propio, alejado de las grandes estructuras y con una lista vecinal que, elección tras elección, distribuía una tijera para que la gente decidiera por cualquiera en los niveles nacional o provincial pero, en Morón, fuera Nuevo Encuentro la fuerza ganadora.

Las raras habilidades kirchneristas hicieron que Morón y Tres de Febrero, y particularmente sus jefes políticos que en el pasado remarcaban sus diferencias políticas y rivalidades personales, hoy los hizo compartir dos cosas: el magro resultado electoral y una lista de senadores integrada por personas de confianza: por un lado, Mónica Macha, compañera de toda la vida de Sabbatella, tercera en la lista de candidatos seccionales y Juan De Bandi, concejal curtista, cuarto en el mismo cuerpo.