28 de septiembre 2011 - 20:55
Otro sangriento robo pone en alerta a vecinos de Caseros
El hecho causó gran conmoción por su violencia y porque forma parte de una serie de delitos ocurridos en la zona en los últimos tiempos. Los lugareños piden mayor presencia policial y cámaras de seguridad.
Los hermanos Margariño hacía dos años que trabajaban en su heladería en la esquina de las calles Rosas y Rebizzo.
Alejandro Margariño tenía 34 años, y desde 2009 manejaba junto a su hermano menor una heladería en Caseros. Este sábado, por el buen tiempo, ambos decidieron cerrar más tarde. Era la 1 de la madrugada del domingo, cuando dos sujetos armados irrumpieron violentamente en el comercio, amenazando a los propietarios y a una clienta que estaba con sus hijos. Todo terminó mal, con Alejandro fusilado de dos balazos. Se trató de último robo de una serie de hechos delictivos ocurridos en la misma zona en pocos días. Ahora los vecinos, piden mayor presencia policial y cámaras de seguridad.
Según contó el vecino Mario Prieto a este medio, hace dos semanas malvivientes también robaron un videoclub que funciona a unos 50 metros de la heladería y el jueves de la semana pasada asaltaron una perfumería en la misma cuadra. “Se suman casos con motochorros y escruches en viviendas, además de robos de autos en toda la zona. Necesitamos que nos protejan”, dijo el vecino.
La heladería de los hermanos Margariño abrió hace dos años, en la esquina de las calles Rosas y Rebizzo. “En el invierno la peleaban, pero no cerraban nunca. Este sábado era la primera vez en el año que abrían hasta tarde. Alejandro andaba contento porque había vuelto el calor”, contó Martín, otro vecino, en declaraciones periodísticas.
Hasta el momento, se sabe que los agresores fueron dos muchachos jóvenes que llevaban puestas gorras. En ese momento, los sujetos le apuntaron a la clienta y le sacaron el bolso. “Yo estaba en la puerta de mi casa y me doy cuenta de que pasaba algo porque salió la mujer a los gritos”, dijo otro vecino, Andrés, relatando que pudo observar cuando Alejandro se le tiró encima a uno de los ladrones.
Allí comenzó un forcejeo, y durante el enfrentamiento rompieron una vidriera de la heladería y varias sillas de plástico. “Yo me acerqué, pero paré en seco cuando escuché disparos. Ahí nomás, los ladrones salieron corriendo por Rosas. Un vecino los persiguió pero dijo que desaparecieron al toque”, relató Andrés.
Alejandro quedó tirado en el suelo junto a la puerta, en medio de un charco de sangre. Por su parte, su hermano y socio Maximiliano había resultado milagrosamente ileso, incluso logró arrebatarle el arma a los ladrones antes de que huyeran. “Al principio, yo pensé que Alejandro se había desmayado, porque respiraba y no parecía herido. Después vimos que tenía dos balazos en la panza y, de repente, estiró el brazo y dejó de jadear”, contó el vecino Martín.