El Fuero Penal Juvenil existe para juzgar a los menores imputables. Cuando un menor está involucrado en un hecho delictivo, lo primero que debe hacer el fiscal es establecer su edad. Si el adolescente no es punible (por tener menos de 16 años), el fiscal está obligado a pedir su sobreseimiento y finalizar la causa. Sin embargo, la ley del fuero penal juvenil dice que en casos graves el fiscal puede pedir al juez de garantías una medida de seguridad y será ese magistrado quien decida si impone esa disposición. La medida sólo es de carácter asistencial, porque ya no hay proceso penal en su contra, y puede derivar al joven a un instituto de menores.