El Camino del Buen Ayre es una arteria que tiene cada vez mayor importancia en la región. Por allí pasan diariamente miles de camiones y autos. Pero los usuarios vienen denunciando que las tareas de mantenimiento son directamente inexistentes, puntualizando en el problemático estado de las banquinas y la falta de controles viales en torno a la velocidad, que representa un peligro y es origen de muchos accidentes. Una recorrida realizada por este medio, desde la Panamericana hasta el Acceso Oeste, permitió determinar que en muchos sectores las banquinas están destrozadas. Al mismo tiempo, resulta evidente el “vale todo” que toma posesión del asfalto, ente la ausencia de personal que controle las velocidades de los conductores. Otro asunto destacado por muchos usuarios es el escaso mantenimiento de la propia cinta asfáltica. “En muchas zonas están desde hace mucho tiempo las huellas, cada vez más profundas, que van dejando los camiones, sobre todo los de mayor peso. Esto te obliga a maniobras muy bruscas porque el auto pierde el control”, dijo Orlando, que usa el camino varias veces por semana.
Escasa iluminación
Tampoco escapa de la crítica de los automovilistas la nula iluminación de muchos sectores del trazado. “De noche, en algunas zonas directamente no hay luz. Es un problema grave que deberían solucionar a la brevedad”, contó Lidia, una mujer que reside en Castelar y explicó que “la comodidad que tiene el Camino del Buen Ayre es indudable, pero habría que cuidarlo mucho más porque está abandonado”. “Las zanjas son impresionantes. El auto se me va para todos lados. Hay huellas que deben tener veinte centímetros de profundidad. Realmente es muy riesgo para todos”, expresó la mujer, agregando que “muchas veces, elijo ir por abajo en horario nocturno, porque tengo claro que me pongo en peligro si ando por ahí”. También aparece en escena la presencia sobre la cinta asfáltica de caballos y ciclistas, en un número descontrolado. “Hay que andar esquivando carros de cartoneros todo el tiempo. No tengo problemas que se ganen el pan, pero está prohibido circular con tracción a sangre por este tipo de arterias y acá nadie hace respetar estas normativas”, dijo Orlando.
Impera el descontrol
Un aspecto importante de la realidad sobre el Camino del Buen Ayre es el descontrol imperante entre muchos conductores, que sobrepasan largamente la barrera de los 100 kilómetros por hora permitidos. “Es tremendo ver cómo te sobrepasan a 140 o 150 kilómetros. Ocurre todo el tiempo”, indicó Lidia. “Se cometen muchísimas imprudencias. En líneas generales se viaja rápido, pero muchos conductores directamente van como bólidos. Esto ocurre también con camiones pesados, que sobrepasan en el carril rápido, no les importa nada”, comentó la mujer. Por último, los usuarios de la arteria expresaron que “las banquinas están literalmente ausentes en muchos sectores, y también representan un riesgo, porque cuando venís por la cinta y tenés que esquivar los pozos, mordés la banquina en pésimo estado”.