"Ciertamente, ese papa no es una gran figura de la defensa de los derechos humanos", "por el contrario, es sospechosos de no haber denunciado los crímenes de la dictadura, de no haber pedido cuentas y, por tanto, con su silencio, de haber cubierto esos actos", estimó la abogada.
Cura de la parroquia de El Chamical, provincia de La Rioja (noroeste), Gabriel Longueville fue secuestrado junto con su vicario Carlos Murias el 17 de julio de 1976. Los cadáveres de ambos fueron encontrados al día siguiente acribillados de balas y con marcas de tortura.
Dos ex militares y un ex policía argentinos fueron condenados en diciembre pasado por esos asesinatos.
"La justicia argentina está haciendo un trabajo excepcional sobre los crímenes cometidos durante la dictadura", comentó Thonon.
La instrucción de la jueza Caillard sobre los dos asesinatos sigue en curso, pero podría orientarse hacia un archivamiento debido a las condenas pronunciadas en Argentina.