Desde su punto de vista, hay un análisis de los vaticanistas que "trata de explicar a Francisco como una versión superadora en el buen sentido. Que lleva a la calle los valores propios de la iglesia. Esta es la que yo creo que es la que más representa la realidad del Papa. A un año del Pontificado, no cambió ninguna doctrina ni ningún dogma, no emitió ningún decreto que cambie la doctrina de la Iglesia. No busca romper".
El pontificado de Benedicto XVI se vio muy desgastado por una serie de conflictos entorno a áreas de poder dentro de El Vaticano. Por eso se esperaban vientos de cambio con la asunción del nuevo Pontífice. "Lo que hace Bergoglio es cambiar el esquema, diciendo vos no tenés que cambiar tus valores. Pero eso no quiere decir que no vayas a hablar con el pobre, con la (mujer) que aborta, con el homosexual. Abre todo el abanico y dice el amor por el homosexual no puede ser fingido, así como Cristo sentía amor por la samaritana que era una prostituta", indica Beltramo.
Asimismo, el periodista cuenta que "esto genera internas dentro de la Curia, primero a Bergoglio le decían que era el Papito, un papa chiquito porque no quería llamarse Papa, no buscaba el esplendor del Papa entonces lo llaman 'Papito'. Ahora lo último es ¿Qué quiere este argentinito hacer? porque está cambiando acá, está cambiando allá".
A su vez, destaca que 'hay otros enojos, como por ejemplo el bono de cambio de papado a todos los trabajadores de El Vaticano; desde hace algunas décadas cuando moría un Papa y elegían a otro le daban un bono de dinero. El papa Francisco quitó eso".