Aparte de esta controversia con respecto a la antigüedad, el resto del artículo en Livescience es más o menos correcto. Se recoge por ejemplo la opinión del profesor de microbiología e inmunología en la Universidad de Stanford, profesor Garry Nolan, que sostiene que todos los nucleótidos del especimen momificado son humanos.
Nolan reconoce que sólo ha podido analizar por encima el feto, pero cree que con lo visto basta, y que nada le incita a pensar que no tiene origen humano. El análisis de Nolan y sus colegas tuvo lugar en otoño de 2012 y emplearon para ello fotografías de alta resolución, rayos X y escáneres de tomografía axial computarizada, así como secuenciación de ADN.
El esqueleto muestra algunas rarezas, como la presencia de sólo 10 costillas, y no las 12 normales, hecho que hace pensar aún más que se trata de un alienígena liliputiense. El análisis pretendía identificar la causa de estas deformaciones, la edad a la que murió el organismo y si se trataban de restos humanos o si pertenecían a alguna especie sudamericana de primate. Se descubrió que los restos mostraban deformaciones craneales y un leve problema de desarrollo en el centro de la cara y mandíbula. El cráneo mostraba también señales de turricefalia, un defecto de nacimiento en el que la parte superior de la cabeza adquiere forma cónica.