El sangriento hecho ocurrido en Rafael Castillo el viernes, con tres delincuentes muertos y un cuarto herido, luego de que una pareja de policías evitó el robo del auto, colocó el tema en la superficie.
El sangriento hecho ocurrido en Rafael Castillo el viernes, con tres delincuentes muertos y un cuarto herido, luego de que una pareja de policías evitó el robo del auto, colocó el tema en la superficie.
Un promedio de 15 hechos por día en la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires termina con delincuentes muertos o heridos durante robos o intentos de robo. El dato queda expuesto con crudeza tras el episodio ocurrido en Rafael Castillo, donde una pareja de policías porteños, de franco y vestidos de civil, mató a tres asaltantes e hirió a un cuarto cuando intentaban robarles el auto frente a su casa.
El hecho ocurrió el viernes a la noche, sobre la calle Sudamérica al 2400. Los efectivos se encontraban dentro de su Volkswagen Fox cuando fueron abordados por hombres armados que habían llegado en un Renault Sandero. Los policías se identificaron y repelieron el ataque con sus armas reglamentarias. Dos de los asaltantes murieron en el lugar, un tercero fue trasladado al Hospital Paroissien y falleció poco después, mientras que un adolescente de 17 años resultó herido y quedó detenido. Un quinto integrante de la banda logró escapar.
El caso de Rafael Castillo es particularmente impactante por la cantidad de delincuentes alcanzados en un mismo episodio, pero no constituye un hecho aislado. El relevamiento realizado sobre episodios registrados por fiscalías desde enero en la Ciudad y la provincia permite ubicar en torno a 15 por día los casos en los que un asaltante termina muerto o herido durante un robo o intento de robo.
La cifra extiende y actualiza el registro que había permitido establecer, durante el primer semestre, un promedio cercano a 14 episodios diarios en el AMBA. En aquel relevamiento se habían contabilizado unos 2.500 hechos de defensa frente a robos. La nueva estimación, con el período ampliado hasta agosto, mantiene la frecuencia en un nivel similar pero en alza.
Y detrás del promedio aparecen situaciones muy diferentes. En algunos casos son policías que se encuentran de franco y llevan su arma reglamentaria. Hay muchos episodios con efectivos que evitan robos mientras trabajan en aplicaciones tipo Uber. En otros, las víctimas son civiles que se defienden. También, por supuesto, hay enfrentamientos que se producen durante persecuciones con uniformados.
A comienzos de agosto, por ejemplo, un efectivo de la Policía Bonaerense que estaba de franco y viajaba con su familia fue atacado en González Catán. Dos delincuentes bajaron de un Peugeot 307 y se acercaron al auto en el que se encontraba el agente. El policía se identificó y comenzó a disparar. Uno de los asaltantes fue alcanzado, intentó escapar y murió a pocos metros del lugar.
Pocos días después, en Gregorio de Laferrere, otro episodio terminó con un adolescente de 15 años muerto después de un enfrentamiento con un policía de la Ciudad. El efectivo circulaba en moto cuando fue interceptado por un grupo de personas que se movilizaban en otros rodados. Hubo un intercambio de disparos y el menor murió en el lugar. La investigación derivó luego en procedimientos en los que fueron detenidos otros jóvenes presuntamente vinculados con el ataque.
En Ingeniero Budge también se registró una secuencia similar. Un efectivo de la Policía Bonaerense fue interceptado mientras circulaba en moto por cuatro delincuentes que se movilizaban en dos motocicletas. El agente cayó al suelo durante el ataque, logró sacar su arma reglamentaria y disparó contra los asaltantes. Uno de ellos murió en el lugar y los otros tres escaparon.
Pero la estadística no está compuesta solamente por policías. El domingo 16 de agosto, un comerciante de 36 años estaba dentro de su camioneta frente a su local en Mar del Plata. Fue abordado por seis jóvenes, el comerciante tomó un arma y efectuó siete disparos. Un adolescente de 16 años murió y otro, de 15, resultó herido en una mano. El hombre recibió prisión domiciliaria.