A su turno, Fernando Burlando, abogado de Píparo, pidió reclusión perpetua para seis de los
imputados y no acusó a Burgos.
Píparo, de entonces 30 años y embarazada de 9 meses, fue baleada el 29 de julio de 2010 cuando junto a su madre, María Ema, retiró dinero de la sucursal del Banco Santander Río de calles 7 y 42, en
La Plata, y se dirigió a su casa, en 21 y 36.
Tras apoderarse del dinero, y antes de huir, el ladrón baleó a Píparo, lo que motivó que le realizaran una cesárea de emergencia para que diera a luz a su hijo, Isidro, quien falleció una semana después.