La docente, cuya identidad había sido preservada, le explicó a los policías, que habían arribado a la casa, tras una denuncia al teléfono de emergencia 911, que ella y el profesional habían mantenido relaciones sexuales tras ingerir una gran cantidad de champaña y otras bebidas alcohólicas. Tras revisar la casa, donde todo parecía estar en orden y no había signos del ingreso de intrusos, los agentes encargados del caso encontraron una daga de 20 centímetros de hoja, que fue secuestrada para establecer si fue el arma homicida.