Otro caso: semanas atrás, en la intersección de
Pasaje Tilcara y Estrada, en Avellaneda, una Renault Sandero también fue atacada por los
robarruedas. "Acá es zona liberada, vienen siempre a robar ruedas de autos", dijo un vecino de la zona. No resulta un dato menor el rol del comprador de ruedas de dudoso origen, parte responsable de que el flagelo no se detenga.
"Somos una sociedad absolutamente hipócrita, que reclama mayor seguridad, pero al mismo tiempo no tiene escrúpulos al comprar autopartes de dudoso origen o con la plena conciencia de que fueron robadas. El ciudadano que compra ilegal tiene claro que probablemente la rueda u otra autoparte que pagó a menor precio provenga de un hecho de extrema violencia, que le puede pasar a él mismo en algún momento. Tenemos que reflexionar, porque sufrimos la inseguridad, pero también la generamos y alimentamos con estas actitudes incoherentes", explicó el experto
Fabián Pons, del Observatorio Vial Latinoamericano.
Acerca del "negocio" que significa la venta de ruedas, con sus llantas incluidas, Vicat comentó que "en el mercado negro las gomas se venden a un 25% del valor real en los locales habilitados". Así, las bandas pueden obtener entre
1.000 y 2.000 pesos por cada unidad que se roban.