Agregó que le dijeron que "le iban a hacer una cama, que era mejor que no corriera" y que tras el hecho ella le preguntó: ¿'Viste algo? Tenés que hablar y le respondió: "No, vos te creés que me voy a comer todo esto si yo sé algo'?. ¿Si él vio algo y ese es el problema, si vio algo y por eso lo amenazan?", se preguntó.
En tanto, ayer, cuando regresaba de hacerse una ecografía y se aprestaba a ir a declarar, aseguró que "un patrullero de los viejos" se le acercó, le colocaron un gorro negro (lo encapucharon) y "ahí empezó el maltrato, le pegaron, lo quemaron, lo picaneron", lo cual fue corroborado por un médico legista.
La mujer se preguntó: "Si lo golpearon es porque tiene que callar algo, ¿no te parece?. No creo que sea una sola persona, en el auto había dos personas y en el patrullero también".
"Tenía toda la espalda como punzones", explicó la mujer y sobre unos rayones que presenta en el brazo dijo que son de arreglar el auto el domingo pasado, cuando se metió debajo del vehículo.
"Mi marido es inocente, yo quiero las pruebas, mientras no tenga las pruebas y solo sean sospechas, lo voy a defender a muerte", enfatizó y agregó: "Yo solamente voy a creer que pudo llegar a ser el monstruo que hizo esto, un perverso, si a mi me muestran más que muestras".
Agregó que una de las propietarias le dijo que desconfiaría del papa Francisco antes que de Jorge.
La esposa de Mangeri afirmó que se enteró de la desaparición de Angeles, a quien conocía como "Mumi", porque se lo contó la madre de la adolescente cuando ella bajó a comprarle remedios a su esposo y que él supo de esta situación por ella.
Relató que conocían a Angeles desde que la chica tenía 5 años y que la adolescente no tenía relación con su marido: "Era una nena muy tímida, era un hola y chau, nada más".
Sin embargo, reconoció que cuando "Mumi" era chiquita iba con su hermanito a tomar la leche a su casa con su sobrino y que cuando se enteró del crimen con su esposo lloraron abrazados porque quieren mucho a la familia.
Por último, la mujer aclaró que no se puede salir sin llave del edificio, en referencia al dato conocido ayer de que las pertenecientes a la chica estaban en su casa cuando desapareció.