Scioli obsequió al Sumo Pontífice un crucifijo tejido y una faja pampa hecha por artesanos de la provincia, además de unas cajas de alfajores producidos en Mar del Plata.
El Papa Francisco comentó sobre la próxima Encíclica y su viaje a Lampedusa, el punto italiano al que llegaban desesperados ciudadanos que escapaban de Albania, en un recordado momento de la historia.
En tono de humor, Scioli contó al Sumo Pontífice que un mozo de un restaurante lo tipificó como "el Messi de la religión" y consideró que "el Papa está haciendo historia, es una fuente permanente de inspiración".