La Secretaría de Comunicaciones subastó anoche en Tecnópolis los lotes de las frecuencias 4G y 3G, según lo establecido en el pliego de bases y condiciones que fuera publicado oportunamente, y recibió ofertas por 2.233 millones de dólares.
Los cuatro oferentes que se presentaron son Telefónica Móviles Argentina (Movistar); Telecom Personal; Arlink (propiedad del grupo Vila-Manzano) y AMX Argentina (Claro).
Por el total de los 10 lotes se recibieron propuestas económicas por 2.233 millones de dólares, incrementando 13,6% la oferta base que era de 1.965 millones dólares.
En tanto, fueron los lotes 8, 9 y 10, que son los que corresponden a la frecuencia 4G, fueron los que hicieron la diferencia económica incrementando un 19,7% la oferta de base de estos tres lotes.
"Esto es muy importante no sólo porque se ha garantizado que se pague un precio justo por un recurso natural, limitado y, en algunos casos, escaso como es el espectro sino también porque las inversiones, que van a tener que realizar las empresas en infraestructura, son aproximadamente dos mil millones de dólares, lo que permitirá darle sustentabilidad al balance de divisas en el futuro", señaló.
"Estamos muy contentos de haber podido realizar esta subasta en los tiempos establecidos. Cumplimos con todos los plazos pautados. Ni un día de más, ni de menos", señaló el secretario, Norberto Berner.
"Estamos profundamente orgullosos del equipo de trabajo que llevó adelante este proceso en tiempo y formas, contribuyendo con la decisión política del Estado Nacional que continúa avanzando hacia mejores comunicaciones para los ciudadanos", indicó.
Además, felicitó "a las empresas que apuestan por las comunicaciones, el desarrollo y el crecimiento de nuestro país y el de cada argentino".
Berner y el subinterventor de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), Nicolás Karavaski, iniciaron al mediodía el procedimiento con una simulación previa ante los representantes de las empresas. Explicaron que no se trata de una tradicional apertura de sobres, sino de subastas por lotes que pueden llevar muchas horas.
Cada compañía dispuso de un espacio propio dentro del salón, cerrado y aislado de las otras tres, donde los funcionarios deliberaron hasta que, bajo sobre cerrado, hacían una oferta no inferior al precio base, más 5 por ciento.