Algo similar ocurrió en el colegio Almafuerte, situado en el noroeste de la capital, donde los comicios empezaron con urnas cerradas, mientras que en otros establecimientos se produjeron cortes de luz que debieron ser solucionados por los efectivos de
Gendarmería.En Tafí Viejo, una de las ciudades que conforman el Gran San Miguel de Tucumán, aparecieron boletas falsas, con nombres apócrifos de candidatos a legisladores y concejales.
En la escuela Ramón Araujo, ubicada en el noreste de la capital, fiscales partidarios denunciaron que introdujeron una urna en uno de los
baños del establecimiento.
En la escuela que funciona dentro el Mercado de Concentración Frutihortícola (Mercofrut), uno de los centros de votación más importantes de San Miguel de Tucumán, gendarmes debieron ponerse a organizar las filas de votantes, en medio del desorden y la falta de información sobre dónde votar.
En la escuela secundaria El Salvador, ubicada en el equivalente tucumano del Mercado Central de Buenos Aires, la votación se inició pasadas las 9 debido a la cantidad de fiscales partidarios.
Del aparato electoral formaron parte todo tipo de vehículos particulares y taxis, lo que volvió prácticamente imposible conseguir un taxi para trasladarse.