El primer punto a señalar es que tratándose de un aspecto de la 'macroeconomía' los precios y su movilidad corresponde a una responsabilidad del estado y los funcionarios públicos. Más allá de las correctas observaciones que se hagan sobre el comportamiento (positivo o negativo) de los diversos actores en el mercado, en el sentido de pretender una actitud responsable de los formadores de precios y apelar incluso a la buena voluntad de los consumidores para evitar avalar los aumentos de precios, nada cambia que el resultado de la evolución de precios es consecuencia de las políticas económicas.
Así como la dirigencia se vanagloria sobre el desempeño de la economía cuando da buenas noticias, debe responsabilizarse por las malas cuando suceden. Podemos y debemos reclamar al estado que nos asegure políticas públicas que nos den bienestar y eviten entre otros males a la inflación. Dicho esto, podemos apelar a un comportamiento responsable de los diversos actores sociales.
Y claramente los más responsables deberán ser quienes detenten la mayor cuota de poder. Los grandes actores económicos deberían tener una gran cuota de 'responsabilidad social' para no aumentar los precios o para aportar soluciones compartidas.
No vender como herramienta de defensa, como hicieron varios sectores (automotriz, construcción, y sectores vinculados con la importación) mientras pasa la tormenta no es una buena medida, porque aumenta la presión sobre los que si venden y consecuentemente los precios.
Una respuesta posible colectiva positiva sería comprender que en situaciones de tensión, resignarse a perder por algún breve período un pequeño margen de utilidad puede ser beneficioso a mediano plazo. Cuando el miedo a perder se expresa protegiendo la ganancia con más precio finalmente todos pierden. O al menos la mayoría.
Los consumidores pueden aportar su granito de arena tratando de no convalidar los aumentos de precios, ello sin dudas modera de manera significativa la espiral inflacionaria. La actual conducción económica propone un listado de precios 'indicativos' de productos de consumo masivo para que los consumidores dispongamos un parámetro de compra con valores sin aumento.
Más allá de las opiniones políticas de cada uno, es bueno esperar que la herramienta resulte eficaz, para beneficio de todos. Un detalle de cada producto, su precio y otros aspectos del programa se pueden leer fácilmente en el sitio
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