La intervención se inició en el sector del puente correspondiente a una de las vías, la ascendente, y en consecuencia, desde ese momento comenzó a utilizarse solamente la vía descendente, pero entre Empalme Temperley y pasando la estación Tablada, donde se ubican los Aparatos de Vía (ADV) que permiten pasar de una vía a otra, y las cabinas correspondientes. Se trata de un tramo de 16 kilómetros, que los trenes de pasajeros cubren en poco más de 50 minutos.
Hasta el 28 de marzo inclusive, Trenes Argentinos informó que la obra en esa vía concluia en esa fecha, algo que el personal ferroviario consideraba improbable "porque hay poca gente trabajando en horario limitado de lunes a sábados y cuando llueve la obra se interrumpe".
Pero el 29 de marzo, sorpresivamente, el plazo casi se triplicó: se extendió hasta el 10 de julio. Ante una consulta de este medio, la operadora estatal señaló que "la ventana de ocupación inicial (del 26 de enero al 28 de marzo) fue proyectada en base a los trabajos relavados en la fase inicial de la obra, y algunos de estos, en especial las reparaciones de la estructura metálica, se han complejizado debido al mayor grado de deterioro, que solo pudo comprobarse durante el proceso de ejecución de las tareas".
Agregó que "debido a ello, se produce una interrupción extendida de la circulación, hasta el 10 de julio, aproximadamente, entre Empalme Temperley y Tablada. Una vez culminados los trabajos, se procederá a habilitar la mencionada vía y comenzarán las tareas en la vía descendente".
La vía que no se utiliza desde el 26 de enero quedó abandonada, con las malezas invadiéndola (no lo hacen en la vía que se emplea por el paso de los trenes) y en las proximidades del puente en reparación, con construcciones que han avanzado sobre la traza ferroviaria, como ocurrió en 2019. Rehabilitarla demandará un arduo trabajo.
El escaso número de trenes de pasajeros en el ramal -cinco por día en cada sentido de lunes a viernes, cuatro por día los sábados, domingos y feriados- para los que se usa una sola formación (una locomotora y tres coches) debería cumplirse sin problemas.
Pero el ramal es utilizado también por las formaciones de Trenes Argentinos Cargas Línea San Martín, que transportan carbón de petróleo desde la Destilería Luján de Cuyo de YPF (en Mendoza) hasta la planta del Grupo Oxbow (Copetro) ubicada en el Puerto La Plata, y regresan vacías.
Inexplicablemente, el denominado carbonero cargado y el vacío circulan, de lunes a viernes, con el mismo horario que cuando el ramal contaba con las dos vías operativas, cruzándose entre Tablada y San Justo. La consecuencia es que el tren que sale de Haedo 13.35 se llega a atrasar una hora en llegar a Temperley -15.55 en vez de 14.55- con una prolongada detención en San Justo, lo que provoca la cancelación del servicio que debería salir de Temperley 15.08 y de Haedo 16.40: el siguiente sale recién a las 18.20 de Temperley y de Haedo a las 20, y es el último del día.
Los sábados, en cambio, si hay carbonero cargado y vacío, los mismos se cruzan entre Mármol y Bosques, y no afectan el servicio del ramal Temperley-Haedo. El personal ferroviario del Roca se pregunta por qué no se aplica de lunes a viernes el mismo criterio que los sábados, y la única respuesta parece ser la falta de coordinación entre las dos firmas estatales: Trenes Argentinos y Trenes Argentinos Cargas. El ramal es utilizado también para la circulación de equipos usados por el ferrocarril para la renovación de vías, y entonces se puede cancelar el tren que debería salir de Haedo 13.35.
La descoordinación existente sumó un ejemplo el viernes: el tren que salió de Temperley rumbo a Haedo a las 11.36 sumó a sus tres coches habituales, uno reparado para la Línea Sarmiento. Pero al llegar a destino, en Haedo desconocían ese hecho. Las consultas para determinar el procedimiento a seguir llevaron 20 minutos, y finalmente se avisó al personal del Roca que una locomotora del Sarmiento se encargaría de llevar ese coche al cercano Depósito Haedo.
Además de los motivos descriptos, también hay cancelaciones que resultan inentendibles. Este domingo -al igual que el anterior- se suprimió el primer servicio del día, y ayer sábado, el último. En consecuencia, no hubo servicios durante más de 21 horas. La Aplicación de Trenes Argentinos avisa la irregularidad minutos antes, a veces dice que es "por problemas operativos", y a diferencia de lo que ocurre con cancelaciones en otros ramales, no pide "disculpas por las molestias ocasionadas".
Las demoras constantes y las cancelaciones casi a diario, que no afectan siempre al mismo tren, sino que a uno distinto, o un tramo -por ejemplo el jueves se canceló en el tren que debía salir de Temperley 15.08 y lo hizo con casi una hora de atraso, el tramo entre San Justo y Haedo- han provocado un fuerte descenso en el número de pasajeros: un tren cancelado significa 6 horas y 40 minutos sin servicio.
Los únicos usuarios que se mantienen son los cartoneros que suben a las formaciones con sus carros vacíos en las paradas Kilómetro 34 e Intendente Pedro Pablo Turner, descienden en Ingeniero Brian o Haedo, juntan objetos de valor, y regresan con los carros cargados a sus puntos de origen. Y que se ven obligados a pernoctar en Haedo en la vía pública en caso de que el último servicio del día no circule, situación que no es rara.
Tal como informó Trenes Argentinos y lo precisa la contratación, la obra de reparación del puente sobre el Río Matanza se extenderá por lo menos durante un año, aunque por lo que ocurrió con la primera parte, el tiempo podría duplicarse, triplicarse, o extenderse sin plazo, como ocurre por ejemplo con la renovación de la vía del ramal Merlo-Lobos de la Línea Sarmiento entre Las Heras y Lobos, iniciada en abril del año pasado, que significó la supresión de trenes en ese tramo y también en el ramal Cañuelas-Lobos de la Línea Roca: se encuentra paralizada, y una consulta de este medio a Trenes Argentinos sobre el motivo no tuvo respuesta.