Con pocas ideas y muchos problemas defensivos, Quilmes volvió a caer, esta vez 2 a 1 ante Patronato de Paraná. El doblete que convirtió Acosta derrumbó el ánimo de los dirigidos por Omar de Felippe, a quienes no les sirvió el empate transitorio de Mansilla y tampoco el haber disputado todo el complemento con un hombre de más. El Cervecero perdió una chance concreta para descontarle puntos al líder Instituto y se estancó en el cuarto lugar con 52 unidades, a siete de distancia de la cima.
Tardó el partido en mostrar su nivel. Ni los locales supieron cómo agredir a su rival, ni el visitante evidenció capacidad para lograr destrabar la igualdad. Por eso recién cuando faltaban diez minutos para el cierre de la etapa inicial se movió la red. Primero pegaron los entrerrianos con una buena jugada colectiva que dejó estática a la defensa y Acosta, con una definición exquisita ante la salida de Trípodi, estampó el 1 a 0. Sin embargo, apenas sacó del medio, el once quilmeño decretó el empate. Fue Mansilla el autor después de una conexión con Miguel Caneo y un centro preciso que le dio al elenco bonaerense la chance de emparejar el encuentro.
En esos cinco minutos previo a la llegada a los vestuarios, ambos elencos corrieron, buscaron, intentaron y tuvieron sus chances en las respectivas contras que dejaron al ampliar los espacios. Antes no había ocurrido nada. Sólo un remate desde afuera por parte del dueño de casa y una pésima definición de Cauteruccio luego de generar una asociación con el propio Caneo que dejó pagando a la última línea de los de Paraná. Lo demás corrió a la par de la intrascendencia, con carencia de ideas y falta de proyección en las bandas para brindar una apertura en la cancha.
Pero si acaso parecía complicar todo el panorama para Quilmes, lo cierto es que se fue al descanso con una situación despejada. Es que Marcelo Guzmán, un baluarte en el mediocampo, se hizo echar tontamente con una doble amarilla que dejó a su equipo con diez. Una chance que el Decano debía aprovechar.