09 de noviembre 2011 - 23:09
Adolescente herida por accidente por el novio
INTENTO OCULTARLO CON FALSA DENUNCIA
Un adolescente de 16 años perdió el control de un arma de fuego que le había robado a su suegro e hirió de un balazo en el pómulo a su novia de 13 años, y luego -para ocultar lo que había sucedido realmente- denunció en la comisaría 4ta. de Florencio Varela que él y la chica habían sido víctimas de una patota que los atacó en la vía pública.
La menor sufrió el disparo en el pómulo y la bala recorrió entre la zona del hueso y la piel para quedar alojada definitivamente en la nuca. Milagrosamente, no sufrió daños neurológicos y, tras dos días de internación en el Hospital El Cruce de Varela, recibió el alta y regresó a su casa.
Fuentes policiales, informaron a este medio que “el joven le estaba mostrando el arma a su novia y ésta intentó agarrarla, pero el muchacho se negó y en la maniobra activó el gatillo”. “Fue una culpa compartida”, aseguraron los voceros.
Asimismo, revelaron que la falsa denuncia fue radicada en la policía por un menor identificado como Gabriel, quien acompañado por su padre declaró que salió de su casa a caminar por el barrio junto a su novia, pero al llegar a la intersección de las calles 1312 y avenida Hudson, en la puerta de un negocio y debajo de un techo, se hallaban siete sujetos ingiriendo bebidas alcohólicas, los cuales comenzaron a referirles piropos a su pareja, identificada como Verónica, con quien tiene una relación de más de un año.
Además, declaró que -por el elevado tono de los dichos contra su compañera- insultó a los sujetos, motivo por el cual éstos se abalanzaron contra él y comenzó un enfrentamiento a golpes de puño, pero -repentinamente, dentro del amontonamiento- uno de ellos sacó un arma de fuego y efectuó un disparo, el cual impactó en el rostro de la menor a la altura del pómulo izquierdo. Luego, el menor finalizó la denuncia refiriendo que todos los sujetos de la patota se dieron a la fuga corriendo a pie por la mencionada avenida.
Las declaraciones de adolescente resultaron sospechosas desde el principio para los efectivos policiales, motivo por el cual comenzó un proceso de investigación en la zona donde supuestamente había sucedido el hecho.

Investigación
Todo parecía más que sospechoso, por lo que se llevo a cabo una orden de Servicio para realizar averiguaciones en la zona donde denunciaron el ataque. Fue así que los agentes llegaron al Museo Hudson donde se festejaba la “Fiesta de la Frutilla”, pero allí nadie se había enterado de un hecho como el que denunció Gabriel.