Desde que estalló el conflicto por las tomas hace poco más de un mes, alrededor de unas 40 familias llegaron al barrio José Hernández, de Quilmes Oeste, y desarmaron un terraplén que evita que se desborde el Arroyo Las Piedras para construir allí sus casillas precarias, a la altura de la calle 816 . Ahora, los residentes de la zona pusieron el grito en el cielo porque sostienen que si no los sacan “el agua los va a tapar como a hormigas”, a la vez que advirtieron que “se va a inundar todo el barrio” cuando lleguen lluvias más intensas, por lo que piden la urgente presencia de la Comuna para rearmar la barrera “anti agua” que fue desmantelada por los ocupantes. El “muro” de tierra fue levantado entre los vecinos y el municipio en el año 2001 luego de una fuerte inundación que se cobró la vida de dos jóvenes y que, además, provocó grandes pérdidas materiales para quienes vivían en unas 35 manzanas alrededor del arroyo. Desde ese entonces, los desbordes del Las Piedras dejaron de ser un dolor de cabeza pero, ante el peligroso panorama, temen que el agua cope nuevamente las calles cuando una tormenta copiosa rebalse el curso de agua. “Están bajando el terraplén porque quieren vivir arriba. Ya hemos llamado a la municipalidad y a la policía pero nadie se mete. No tenemos nada contra de ellos pero queremos que el intendente tome cartas en el asunto y vuelva a subirlo porque las trágicas lluvias de Brasil pronto se vendrán para nuestro lado”, explicó el vecino Raúl Fin.
La solución
Raúl Fin es un referente del barrio Hernández en el tema inundaciones porque participó de la construcción del terraplén y trabajó con la Comisión de Lucha Contra las Inundaciones y la Contaminación (COLCIC) para mantener y reforzar la defensa que tiene un metro y medio de alto y está a unos seis metros de distancia del arroyo. Con su vasta experiencia, el vecino elevó el reclamo: “tiene que venir urgente la municipalidad con una pala y levantarlo, con eso se soluciona todo”, solicitó. Sin embargo, aclaró que “primero hay que desalojar a los okupas”. “Ya lo hemos advertido y sólo tres familias se fueron del lugar porque entendieron que es peligroso, pero todavía hay 2 cuadras de largo con chozas muy humildes que no van a resistir”, describió el referente vecinal.