Por el lado del dueño de casa, la tranquilidad del tanteador favorable en el global le jugaba en contra, pues, esa especulación, lo hizo retroceder más de la cuenta y el peligro de un posible gol de Argentino se hacía notar. Aún así, eso no ocurrió.
Desesperación
Y no sucedió porque el Mate no hallaba los caminos libres. El rival se abroquelaba en su terreno e impedía cualquier libre expresión de fútbol. De esa manera, los nervios ganaban la escena en los jugadores de la visita, que veían cómo el sueño de la final se desvanecía.
Fue Diego Leguiza, el máximo artillero de los de la región, el que contó con la chance más clara para quebrar la pared impuesta por el Rojo de Ensenada. Pero falló y ya no hubo oportunidad. Más aún cuando el anfitrión aprovechó la desconcentración de la defensa adversaria, en esa soledad evidente: Esteban Selpa, sobre el cierre del cotejo, estableció el 1 a 0 definitivo.
Fue producto del desconcierto de un Mate que buscó y no encontró; intentó pero no tuvo esa pizca de suerte que le permitiera sorprender a propios y extraños.
A descansar
Cambaceres estará en la definición, allí donde se cruzará con Deportivo Español, que ayer venció por la mínima diferencia a Laferrere y se llevó el global por 4 a 3. Para Argentino, en tanto, será momento de relajación tras una campaña meritoria, en la que el saldo fue sumamente positivo.