Ante un rival directo en la lucha por la clasificación del octogonal, en condición de visitante, sobre la hora y tras una actuación tan cambiante, fueron los elementos que matizaron la gran victoria de Argentino de Quilmes en Rosario, que le permite consolidarse en las posiciones y seguir alimentando la esperanza de luchar por algo cuando restan apenas seis fechas para el final de la temporada regular. El significativo triunfo del domingo pasado ante el “salaíto”, le permitió a los dirigidos por Fernando Rizzo no sólo recuperarse del traspié sufrido en la barranca ante Atlas, sino también tomar algo de oxígeno y mucho de confianza en pos del objetivo de seguir sumando y llegar lo más alto posible, a los efectos de obtener un cupo con alguna “ventaja deportiva” en los cruces del reducido por la Promoción. El agónico 2 a 1 frente a Argentino de Rosario se basó en la muy buena producción del “mate” en la primera etapa, en la que convirtió en figura al arquero rival, y en la eficacia para concretar las chances que se le presentaron en el segundo tiempo, donde el local lució mejor y anduvo cerca de quedarse con todo. El tanto conseguido por Cristian Tello en el epílogo quizás resultó un premio excesivo, ya que el empate aparecía como lo más justo y quizás por ello, se festejó el doble.
Riesgo
A priori era un compromiso de sumo riesgo, con el precedente de la derrota de la fecha anterior y la necesidad de no perder ante un equipo que pugna por la misma meta, la de conseguir uno de los últimos boletos a la liguilla. Entonces, la apuesta por una línea de 4 en el fondo y superpoblar la mitad de la cancha con cinco volantes para presionar sobre la posesión de la pelota, para salir rápido en ofensiva. Esa presunta idea táctica se cumplió en los primeros 45 minutos, en los que Argentino se mostró superior y generó tres o cuatro situaciones clarísimas para abrir el marcador, sorprendiendo a los barrio Sorrento que con la necesidad de salir a buscar los tres puntos ofrecían toda clase de ventaja. Y lo que no pudo lograr en esa etapa inicial, lo consiguió ni bien arrancó el complemento, con un derechazo cruzado de Jony Da Luz, que picó al vacío a la salida de un rechazo, luego de un centro. Con el marcador a favor, priorizó resguardarse atrás, intentar no cometer errores en las marcas, pero no iba a poder aguantar demasiado el ímpetu de su homónimo rosarino en pos de la igualdad. En definitiva, el empate no era un mal resultado, aunque se lamentaba el haber dejado pasar la oportunidad propicia para la necesaria victoria.
El tiro del final
En el final, con el local volcado en ataque, pese a no encontrar muchos espacios, Guillermo Rodríguez fue al piso para cortar un avance en campo propio y la metió hacia adelante, donde luego de un par de toques y con una defensa descompensada, Cristian Tello definió desde la puerta del área, desatando la locura en futbolistas, cuerpo técnico y la reducida delegación visitante. Victoria del “mate”, trascendental por donde se la analice. Sigue octavo, pero le sacó cierta distancia a uno de los equipos de ese lote que lucha por las últimas plazas para el octogonal. Ahora, viene Puerto Nuevo y en la previa, ante un rival que pugna por no quedar desafiliado y es uno de los más flojos de la divisional, debería continuar la racha ganadora.