Otra vez el sueño del ascenso, por la vía indirecta, se transformó en pesadilla para Argentino de Quilmes. Ahora, ni siquiera arribó a una instancia final, quedándose prematuramente en el camino. Una derrota dolorosa, que se dio en el último tramo de un partido que parecía controlado y que castigó, en forma excesiva, el planteo cauteloso presentado ante un Centro Español, que obligado a ganar, lo hizo con apenas ir para adelante. Se cerró otra historia y el Mate seguirá transitando en la Primera D por sexta temporada consecutiva, alejado de su sitial histórico e intentando replantear su futuro, de cara a lo que viene. La eliminación dejará secuelas, aunque no sea más que la consecuencia de lo proyectado para el año futbolístico que acaba de cerrarse, donde se priorizaron las obras en la cancha por la inversión en el plantel. La irregular campaña le alcanzó y sobró a Argentino para clasificar al octogonal y a partir de algunas buenas actuaciones, renovar la ilusión en sus sufridos hinchas. Desde el arribo de Fernando Rizzo como técnico, las cosas mejoraron, en parte, llegando a este Reducido con alguna chance de seguir avanzando, sobre todo luego del 2 a 1 en la barranca quilmeña. La diferencia mínima no fue suficiente y el conformarse con el empate que obró en el inconsciente de jugadores y cuerpo técnico resultó fatal. Salir a cuidar el cero en el arco propio e intentar sorprender de contra fue el plan, que venía saliendo bien hasta que surgió el error, que el adversario pretendió forzar con pelotazos. En desventaja, el apuro y los nervios jugaron un papel clave, para terminar cayendo por goleada y con tres expulsados. “Nos quedamos con las manos vacías, creo que en forma inmerecida. Tuvimos las situaciones como para sacar la ventaja, tanto en el primer tiempo, como en el segundo, antes del gol, pero no las definimos. Ellos, con poco, se pusieron 1 a 0 y después se hizo muy difícil”, manifestó un apesadumbrado Fernando Rizzo, quien destacó que “los muchachos entregaron todo y en ese sentido, no hay reproches”. Sin dudas, cuesta asimilar el golpe y seguir adelante, pero ya no hay tiempo para remediar lo hecho. Seguirán los lamentos y será el tiempo del balance, que, matices al margen, arroja un saldo negativo. Durante esta semana, habrá una reunión para despedir la temporada entre plantel, cuerpo técnico y directivos y de allí, podrían surgir algunas novedades. En principio, Rizzo tiene todas las chances para continuar, armando el grupo a su gusto -siempre dentro de las circunstancias- y consensuando la nómina de los que seguirán, los que se irán y los juveniles que se promoverán. No obstante, lo fundamental es que la dirigencia defina con qué presupuesto se contará para el torneo que viene, a los efectos de saber las reales chances de volver a ser protagonistas en la lucha por el ascenso.