Los vecinos de Quilmes denuncian que en el basural de la Quema Municipal se arrojan todo tipo de residuos, incluso domiciliarios, y que se les prende fuego todos los días, pese a que el predio fue cerrado por el gobernador. Además de esta denuncia puntual, los moradores del barrio plantearon que la basura genera la proliferación de ratas y otras alimañas y recordaron que hace tres meses se dio un caso de hantavirus con un mortal desenlace. Cabe destacar que, desde el comienzo de su administración, el gobernador Daniel Scioli anunció que cerraría los basurales en el Conurbano, para reconvertirlos en espacios verdes y áreas recreativas. Entre ellos, uno de los más importante fue la ex Quema Municipal, en la Ribera, que fue cerrado en 2009 en un acto multitudinario. A casi dos años después, la parquización y la forestación siguen sin concretarse, y el predio de la ex Quema ofrece el panorama de un predio abandonado.
Foco infeccioso
El lugar continuó siendo un espacio para la acumulación de desechos y un foco infeccioso para los vecinos. A fines del año pasado, un hombre de 31 años, falleció de Hantavirus, luego de haber estado toda una jornada en la quema municipal donde recolectó restos alimenticios que luego ingirió y que le terminaron originando la muerte. Por otro lado, el terreno donde estaba el basural no fue cercado, sino trasladado de modo que no sea tan visible, sino sólo para quienes acceden al vivero municipal y al camping. Según los lugareños, el basural se encuentra ubicado detrás de las viviendas que se encuentran en la avenida Italia, pasando el camping municipal de Quilmes y “la comuna sigue volcando basura, restos de ramas, mampostería y pavimentos removidos”, enfatizaron los vecinos. Asimismo, este lugar también atrae a cientos de carritos recolectores de residuos que incrementan la basura del predio. “Estos carritos son los que dos veces por día prenden fuego los desechos que hay en el lugar”, enunciaron los lugareños molestos porque esta quema en el barrio no se termina nunca. Además, la basura trae aparejado otros inconvenientes como son la proliferación de roedores, olores nauseabundos y una imagen espantosa del lugar donde viven.
Grandes roedores
Los vecinos apuntaron que “no sirve que traigan productos para desratizar, como lo hicieron a fin de año”, porque los roedores tienen tamaños enormes y se dispersan por el barrio y hasta ingresan en las casas de los vecinos. A mediados del 2009, cuando fue cerrado el basural, el intendente Gutiérrez anunció que la zona iba a ser destinada “para espacios verdes, que se utilizarían para la recreación y el deporte”, y tal como recordaron los vecinos, sin embargo, el lugar lejos está de ser lo que se prometió.